El informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre el decreto en el que se establece el nuevo sistema de cálculo de los Precios Voluntarios para el Pequeño Consumidor (PVPC) incluye numerosas críticas al proyecto del Gobierno, pero puede, a su vez, servir de coartada para enmendar lo que desde diversas partes afectadas se considera un error del Ministerio de Industria. Es esta una opinión generalizada en medios empresariales, que ya estimaban que el organismo que preside José María Marín iba a darles la razón en un punto que consideran básico: es técnicamente imposible que entre en vigor en abril la citada novedosa metodología.
El regulador señala, entre otros aspectos, que la nueva fórmula es compleja por lo que es necesario que se realice «una labor informativa dirigida al consumidor para que conozca dónde puede consultar los precios del mercado eléctrico para el día siguiente». En este mismo contexto destaca que sería precisa una normativa que obligue a las comercializadoras -las empresas que se relacionan con los clientes- a informarles del impacto de las fórmulas.
La mayor volatilidad de las tarifas por el método que se va a imponer basado en los precios horarios de la energía es otro de los puntos que obliga a una implantación más sosegada. Según medios consultados, la oscilación al alza de las tarifas entre un periodo facturado y otro puede llegar al 100% para luego bajar tal vez el 50% en el siguiente y llegar así de nuevo al punto de origen. Un cálculo que se puede quedar corto si se tiene en cuenta que los precios del pool (mercado de generación) se han multiplicado por diez o más veces en un periodo corto de tiempo.
La complejidad de la metodología que se deberá procesar en los sistemas informáticos se plasma, por ejemplo, en una cifra: los 1.440 a 1.500 valores que surgen de multiplicar los 24 precios horarios de una jornada por los 60 días de dos meses. Para el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, que manifestó que en la práctica era imposible la implantación del modelo en abril por la escasa implantación de los contadores inteligentes y por la necesidad de contar con ordenadores que procesen la información, así como de los programas informáticos.
En esta línea se han expresado las eléctricas, destacando que la mayoría de los puntos de suministros no tienen equipos de medida con telegestión, por lo que «los consumos se facturarán con un perfil horario estándar». «Para la minoría que sí tienen instalados esos equipos, se habla de facturar con las curvas de carga reales, lo cual no es posible ya que el nivel de desarrollo actual imposibilita disponer de unos consumos horarios con la calidad mínima requerida para poder facturar a los consumidores con las garantías requeridas», añaden.
La complejidad del sistema de cálculo de la factura (1.500 precios en cada una de las 400.000 facturas que emiten diariamente los comercializadores de referencia), unido al corto plazo exigido para la adaptación de los sistemas informáticos, no garantiza el rigor y la calidad que esperan los clientes y que es legalmente exigible.
Mientras, Red Eléctrica de España (REE) ultima la elaboración de los «tipos de consumidores», que quedarán divididos en tres categorías en función de su consumo.
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