Ha muerto la guitarra

02/03/2014

Susana Ramírez.

La guitarra española es un instrumento que siempre ha estado muy ligado a mi ciudad natal. Allí la guitarra era siempre compañera de paseos. Escuchabas la música de guitarra salir del interior de bares, y en las plazas la gente tocaba canciones maravillosas. El sonido de guitarra española siempre me recordó mis raíces y siempre me ha transmitido un sentimiento de felicidad inexplicable con palabras.

Aquel día , yo era mucho más joven de lo que ahora soy. La mezcla de una voz y una guitarra solamente, para mí, es la mayor de las delicias. Es emoción pura. Sentimiento que roza la belleza.  Y aquel día caminábamos despacio por mi ciudad empedrada. Caminábamos hasta que el sonido de una guitarra salió del interior de un garito en el que nunca había entrado.

Aquellas notas de guitarra, una tras otra. Aquel roce de cuerdas que explotaban en una melodía que te atrapaba, me hizo detener mis pasos en seco y adentrarme en aquel local.

Era un local pequeñito y acogedor, lleno de sillas de madera, y al fondo, un pequeño escenario en el que había un joven sentado en un taburete con tocando su guitarra. Tardé muy poco en acercarme al escenario, me fui abriendo hueco entre la gente y me quedé allí, mirando y escuchado tocar a aquel chico. Tocaba una canción maravillosa, y cada vez que acariciaba las cuerdas parecía que llorase la guitarra, parecía que el muchacho lloraba através de la guitarra, pero un llanto lleno de alegría y de esperanza.

Y me quedé allí durante todo el concierto, que me fascino. Luego el muchacho se acercó a la barra y pidió una cerveza mientras encendía un cigarro. Yo me acerqué tímidamente y le dije, perdona, puedo saber el nombre de la canción que tocaste que sonaba así (le dije tarareándola). Y él, sonriendo y muy amable me dijo: esa canción es de un gran maestro, de la persona que me animó a coger una guitarra un día y ponerme a tocar, esa canción es de Paco de Lucía y se llama “Entre dos aguas”.

Me habló de Paco, era la primera vez que yo escuchaba hablar de él, pues había escuchado sus canciones pero  a veces no te fijas todo lo necesario en alguien hasta que te asombra lo que hace. El muchacho ese día se hizo muy amigo mío, fue una noche llena de confesiones. Me habló de su enfermedad y de que no le quedaba mucho más tiempo de vida para seguir tocando la guitarra, que sabía que moriría antes que Paco y que el día que Paco se fuese con él, la guitarra moriría. Que nadie tocaría jamás la guitarra como Paco de Lucia la toca y la tocaría.

Justo la semana pasada ha muerto Paco de Lucia. Y yo me he acordado de mi amigo otra vez. No sé si existen más vidas que esta, pero si existe, si hay algo más allá de la muerte, me imagino a los dos tocando la guitarra mano a mano, haciendo música maravillosa.

Para mí la muerte de Paco no ha sido solo su muerte, sino que mi amigo ha vuelto a morir de nuevo, porque se nos queda huérfana la guitarra sin los dos.

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