Las graves crisis geopolíticas influyen siempre en los precios de las más importantes materias primas, ya sean hidrocarburos, minerales o las destinadas a la alimentación de personas o animales. Pero en este caso, el enfrentamiento entre Rusia e Ucrania, cuenta con factores añadidos para impactar en los precios del gas y el petróleo: el país que dirige Vladimir Putin cuenta en Siberia con las mayores reservas gasistas del mundo, después de Oriente Medio, y con una compleja red de gasoductos, del que dependen el suministro de Europa del Este y Central, incluida Alemania.
En este contexto, el precio del crudo brent ha superado este lunes los 111, 5 dólares el barril -el máximo de dos meses-, después de la invasión, de momento incruenta, de Crimea -hasta ahora parte de Ucrania-. Una decisión que ha sido respondida por Kiev con la movilización de los reservistas, con el objetivo más bien difuso de acceder a la citada península. en donde existen una base miliar que está en manos de los rusos.
Con el hemisferio norte camino de la primavera el temor a desabastecimientos de gas para el consumo doméstico es menor, si bien no se descarta interrupciones del suministro en este ambiente de Guerra Fría, lo que también afectaría a la industria. El mayor riesgo se centra en países del Este y para la propia Ucrania. Mientras, el gigante ruso Gazprom ha anunciado que se han acabado los precios amistosos’ para Kiev y prepara un alza en sus suministros. O incluso con cortar el transporte por los gasoductos si Ucrania no paga los 1.550 millones de dólares que debe a Gazprom.
No será la primera vez. Gazprom ya había dejado a Ucrania sin gas en otras crisis, pero ahora la situación es diferente. Entonces las interrupciones se trasladaron a Europa Central, mientras que ahora el peligro es menor. Rusia y Alemania han construido el gasoducto Nord Stream, que atraviesa el Báltico, evitando así pasar por Polonia e Ucrania, con una capacidad de transporte de 27.500 millones de metros cúbicos al año.
Putin, aunque quiera castigar a Ucrania, no puede cerrar durante un tiempo indefinido una de sus principales salidas de gas, que se hace a través de las grandes redes que bajan desde Siberia, atravesando Ucrania y Rusia. Ahora con el Nord Stream hay más fluidez papa el transporte de gas, en especial para Alemania, si bien no soluciona el comercio entre ambos mundos.
En esta línea, el segundo banco más grande de Alemania, el Commerzbank alertó la pasada semana a la Unión Europea sobre un posible corte del suministro del gas ruso tras la expulsión, en Ucrania, de Yanukóvich. El banco elaboró un informe en el que incluye la posibilidad de que Moscú opte cortar el gas que envía a Europa a través de Ucrania.
“Europa sólo podría compensar la mitad del gas ruso que transita hasta Europa por Ucrania incrementando la actividad del gasoducto Nord Stream que une el norte de Alemania con Rusia”, explican los expertos del banco, antes de añadir que eso sería posible, en todo caso, si los rusos continúan enviando gas a la UE.
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