¿364 días del hombre y uno de la mujer?

10/03/2014

Carmela Díaz.

mujeresSoy poco entusiasta de las conmemoraciones y los “días de” porque no dejan de ser fechas que tienen poca efectividad en la práctica y sí mucha repercusión mediática para los de siempre, para los ávidos de rentabilizar la fotografía de turno en mor de sus intereses personales. De hecho, la genuina normalización pasaría porque no existiesen días de nada. Pero ya que en marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer, saquémosle provecho. Aunque cuando nos acercamos a esta fecha siempre me asalta una duda existencial: ¿364 días del hombre y uno de la mujer? Ummm…

Pero vaya, nunca está de más recordar la determinación de pioneras valientes que contribuyeron a cambios significativos en la libertad y en los derechos femeninos: Safo de Lesbos, poetisa del amor y mecenas de referencia en el mundo clásico -la décima musa para el mismísimo Platón-; Hypatia de Alejandría, la primera científica y astrónoma de la Historia; Jeanne Baret, fémina pionera en la exploración, que dio la vuelta al mundo disfrazada de varón porque entonces las mujeres no podían navegar en buques de la armada; Coco Chanel quien revolucionó la moda adaptando prendas del vestuario masculino, reclamando una mujer exenta de ataduras y rigideces, moderna, actual, decidida; Virginia Woolf desbordando ingenio desde su literatura, demandó una y otra vez la libertad y la independencia de las féminas; Marie Curie consiguió la proeza de ser premiada, no con uno, sino con dos Premios Nobel sin haber pasado siquiera por la universidad porque en su época no le estaba permitido; Teresa de Calcuta, inmensa, puso de manifiesto al mundo entero de lo que es capaz la generosidad y la perseverancia. Y otras tantas -la mayoría anónimas- que han colaborado con sus aportaciones a erradicar injusticias.

Carmela Díaz

Carmela Díaz

Es obvio que los avances en nuestro propósito han sido incontables e incuestionables, pero la igualdad todavía no es plena. En los países islámicos y en la mayoría de los que están en vías de desarrollo, la discriminación de la mujer es el mejor de los escenarios, porque la opresión o situación de cuasi esclavitud son una realidad.

Sin dejar de reivindicar la total conciliación laboral-familiar y la desaparición de prejuicios machistas sobre la sexualidad femenina, en la España del siglo XXI todavía existen tres circunstancias intolerables: la discriminación salarial, el maltrato y el techo de cristal en la verdadera cúpula de poder.

Sea cual sea el camino que elijan las mujeres de nuestra generación, lo primordial es respetar su decisión y animarlas para que conquisten sus objetivos: ser empresarias, profesionales, directivas, deportistas, artistas, políticas, madres o todo a la vez.

Aviso para togados y purpurados: la maternidad hoy en día es una opción, no una obligación. Tenemos la oportunidad de elegir. Lo conveniente es que cada cual siga lo que su corazón le pida, porque al final, por encima de estereotipos o presiones sociales, el verdadero éxito es la felicidad de cada una.

Finalizo reclamando la igualdad absoluta para todos los seres humanos y rechazando el feminismo de opereta o la discriminación positiva: mi pretensión pasa por el justo reconocimiento del talento y la generación de oportunidades para las personas valiosas, por encima de su género. Y mujeres del mundo, durante los 365 del año… ¡sed felices, que la vida es corta y el camino complejo!

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