Parece Ucrania, pero es China

12/03/2014

Miguel Larrañaga. Con todos los ojos puestos en Ucrania, todo parece causado por la inestabilidad en esta zona, por la cada vez más clara posibilidad de la anexión de Crimea por Rusia... Pero este árbol no deja ver el bosque chino y les prometo que hay madera que talar. Parece Ucrania pero es China.

Evidentemente, la tensión entre Ucrania y Rusia, y por ende entre Rusia y casi todo Occidente, no es el mejor caldo de cultivo para una Bolsa pletórica, pero el mercado tiene asumido ya que Crimea será rusa más pronto que tarde y que las sanciones a Rusia que la Europa va a poner en marcha van a ser poco menos que testimoniales.

Asume el mercado que la dependencia alemana del gas ruso va a ser un obstáculo insalvable a la hora de que la UE pueda articular medidas realmente efectivas contra Rusia, con lo que nos contentaremos con las habituales medidas de control de pasaporte y visado más o menos exhaustivo que al final suelen quedarse en nada pasados los primeros tiempos de molestias a los turistas rusos.

¿Entonces por qué la caída de hoy? Pues fundamentalmente por el rumor, no confirmado posteriormente, de que una segunda compañía china iba directita a la quiebra sin ser salvada por el Estado.

Que los datos macro de China sean malos hace que el mercado esté hipersensible a todo lo que huela a chino, que las tensiones de liquidez en el interbancario de ese país sean la tónica general desde hace ya meses es ciertamente preocupante y que las empresas empiecen a quebrar sería la confirmación de que el mayor de los países emergentes atraviesa por problemas mucho más serios de lo que hasta ahora se ha aceptado generalmente.

Y como cuando hay que retorcer el colmillo se retuerce del todo, todos los ojos están puestos en el «subprime chino«, una suerte de práctica bancaria por la que los créditos están apoyados por metales como colateral, fundamentalmente un cobre hundido precisamente por las menores necesidades chinas de este metal.

Esta visto que cuando las cosas se ponen a complicarse, se complican mucho y pueden imaginar lo complicado que han tenido el día sectores cuyo presente y futuro depende de la demanda china. El ejemplo prototípico son los coches, que han tenido una sesión para olvidar, y si los coches van mal, al Dax le va mal. Al índice alemán le ocurre con los coches algo parecido a lo que le ocurre al Ibex con los bancos.

Hubo suerte de que Wall Street reaccionara al alza tras una apertura realmente bajista, porque eso sirvió para aminorar unas pérdidas que durante buena parte de la sesión hicieron temer por un resultado negativo realmente abultado.

Aún así, el cierre, el Dax bajó un 1,28%, el FTSE un 0,97%, el CAC un 1,00% y el Ibex un 0,91%. Y para aquellos que me sigan con habitualidad, decir que por fin cedió el PSI portugués, que se anotó una bajada del 1,64%.

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