El problema es que ha habido dos ‘versiones’ de esta huida de los cortoplacistas. Por un lado, la del Dax, que abrió con un hueco a la baja de asustar y a lo largo de la sesión ha recuperado hasta terminar en positivo. Y por otro, el del Ibex, que trató de aguantar en los primeros compases de la sesión para terminar derrumbado.
Tan distintos perfiles dan la idea de que el ‘tráfico de salida’ en el Dax se produjo en realidad al cierre de ayer, que en la apertura de la sesión se han casado las órdenes pendientes de todo el que quería salir y que desde ahí alguien ha tomado las riendas del asunto para dirigirlo a dónde convenía. En mi opinión, quienes han comprado hoy, y el volumen ha sido realmente importante, no son precisamente particulares con mucho valor…
En cambio, en el Ibex parece que sucedió todo lo contrario y que el ‘tráfico de salida’ no se agolpó en el comienzo de la sesión, sino que hubo un goteo constante. Como factor positivo, el selectivo español recuperó un buen trecho desde mínimos y el volumen ha sido el doble del de ayer. E insisto: aquí no compran los particulares.
Pero razonemos qué escenario podemos encontrar el lunes. Fundamentalmente hay dos posibilidades. Una, que Crimea vote a favor de desligarse de Ucrania y de unirse a Rusia y que inmediatamente el ejército ruso actúe en consecuencia en territorio crimeo. Otra, que el ejército ruso no haga movimiento alguno pese a que en el referéndum triunfa la opción de unirse a Rusia.
Como ven, no contemplo la posibilidad de que los prorrusos pierdan el referéndum. Hay que ser realista y partir de supuestos posibles.
Pues bien, en cualquiera de las dos posibilidades descritas la respuesta europea sería la misma: retirar visados y endurecer su concesión. Esta es la Europa que tenemos y la que vamos a seguir teniendo. Una Europa en la que no hay deflación porque en Alemania los precios están en un 1,2% interanual. Y que nadie dude de que mientras Alemania dependa como depende del gas ruso aquí no va a pasar gran cosa al menos hasta que mejore el tiempo y se puedan apagar las calefacciones.
Por tanto, no comprendo bien la huida. Pase lo que pase no va a pasar nada. Ni Putin está tan loco como para intentar una maniobra naval contra Ucrania en un Mediterráneo donde a la OTAN le costaría poco aniquilar a la flota rusa, ni la OTAN va a hacer despegar a los F16 mandados a toda prisa a Polonia para bombardear a los rusos. Habrá declaraciones, amenazas, condenas y vetos en Naciones Unidas. Y nada más. Pero de todo eso tenemos ya.
En fin, que sigo sin entender nada, salvo que todo se justifique por el miedo. El miedo, siempre lo he dicho y lo mantengo, es libre e incontenible. Otra cosa es que haya razones reales para el miedo.
Tan pocas razones hay que al Dax alemán se le ha visto el plumero y ha subido un 0,43%. El FTSE se ha dejado un 0,40%, el CAC un 0,80% y el Ibex un 1,39%. Nos espera un tenso fin de semana después del que todo va a seguir igual.
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