Te lo quito y luego te lo doy

20/03/2014

Maite Vázquez del Río.

Me gustaría saber cuánto han ganado los expertos contratados por el Ministerio de Hacienda para elaborar su propuesta de reforma fiscal. Y cuánto se han gastado, también, para entrevistarse con todos los representantes del FMI, Bruselas y la OCDE. ¿Habrán ido con cuaderno y bolígrafo a ver a Angela Merkel o al ministro de Finanzas alemán?

Total. Después de meses de espera, más de 400 páginas albergan lo que podría ser la estructura del sistema fiscal español del siglo XXI. Así de pomposa suena la referencia que el director del grupo, Manuel Lagares, le puso en su comparecencia en la Comisión de Economía del Congreso de los Diputados.

Los expertos apuestan por bajar el IRPF, Sociedades y Patrimonio. Lo demás está por ver y dependerá de la decisión del Gobierno. Lo único que me da esperanzas es que en nada habrá elecciones europeas. Si las bajadas prometidas no son tales, el Ejecutivo esperará a después del 25 de mayo para anunciar con qué parte de esas más de 400 páginas se queda. Si las hay, entonces las conoceremos antes.

Lo peor será si tira por el camino de en medio. Tratando de camuflar las subidas, blandiendo a bombo y platillo las bajadas.

Lo que parece seguro es que nos bajarán el IRPF. Por lo menos lo que nos lo subieron nada más llegar el PP al Gobierno. Nos aseguraron que lo recuperaríamos en dos años, pero como otras muchas promesas, duerme el sueño de los justos. Ahora parece, si la tramitación parlamentaria no dura una eternidad, que en 2015 nos rebajarán lo que nos subieron y, tal vez, algo más.

Todo estará condicionado a un montón de circunstancias de cada contribuyente. A los que más les han prometido es a las familias numerosas, después a  los matrimonios con hijos. De los demás, silencio absoluto. Vamos que los solteros seguiremos pagando religiosamente y, tal vez nos contenten con bajarnos lo que nos subieron. No podemos esperar ningún apoyo fiscal. Eso sí, dirigido a todos está el deseo del Gobierno -a ver si lo mantiene- de poder desgravar por compra de vivienda.

Pero esas bajadas prometidas se verán reducidas por otras subidas. Por ejemplo, la del IVA. El Gobierno, de momento, solo deja abierta la posibilidad de elevar algunos productos. El propio Lagares está convencido de que subiendo el IVA se creará empleo. Un convencimiento, se presupone, que se basa en que aunque nos suban algunos productos, no podremos dejar de comprarlos.

A las empresas les hablan de música celestial, fijando un recorte de las cotizaciones sociales de hasta 5 puntos. Claro que las arcas de la Seguridad Social se deberán estar revolviendo por todos los rincones pensando en cómo se pagarán las pensiones.

Bajos salarios para los jóvenes a cambio de trabajo, pero también menor recaudación por cotizaciones, unido a una bajada de las mismas, nos aproxima al caos del sistema público. Y el resto con tanto ERE de prejubilaciones a partir de los 50 y pico años, pues a ver quién lo sostiene financieramente. Esperemos que alguien recupere la sensatez, aunque no parece que Fátima Báñez vaya a plantar cara a los expertos ahora, ni a Montoro, después.

A estas alturas de la película, y con cinco comicios electorales en el espacio de dos años (europeas, generales, autonómicas y locales) a ver quién se fía de las promesas fiscales y de las ideologías. Desde la OTAN a bajar impuestos han llovido muchas mentiras.

 

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