El mercado, aunque no lo parezca a tenor por el resultado de hoy, sigue preocupado por el resultado de la reunión del BCE del próximo jueves. No esperan actuaciones inmediatas por parte de Mario Draghi, pero sí un guiño o indicación de por dónde van a ir los tiros.
Y de momento los tiros van por el lado que quiere el mercado. Si Olli Rehn menta la bicha de la baja inflación, si Luis de Guindos habla abiertamente de que confía en una intervención del BCE… Verde y con asas. Es cuestión de tiempo, pero el problema es que el mercado lo quiere todo y lo quiere ya, así que el jueves puede pasar cualquier cosa incluso si ocurre lo que el mercado desea.
Pero mientras llega el jueves y tras haber corregido la víspera, hoy no han podido los índices europeos a la alegría demostrada ayer por Wall Street tras las palabras de Janet Yellen garantizando que la Fed seguirá apoyando la creación de empleo durante el tiempo que sea necesario.
Eso sí, las reacciones han sido bien distintas. La periferia ha vuelto a comportarse sensiblemente mejor que los países centrales, con protagonismo especial de nuevo de Portugal, que ‘saldrá del rescate’ en breve. Estos países siguen favorecidos por la evolución positiva de su deuda en el secundario y concretamente hoy por el acuerdo con Grecia para el nuevo tramo ayuda.
Y lo que faltaba para configurar un día alcista era que el S&P 500 marcara un nuevo máximo histórico intradía en la apertura del mercada americano. Aunque luego cedió un poco hasta el cierre europeo, dejó claras sus intenciones. Otra cosa será que lo consiga o no.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,50%, el FTSE un 0,82%, el CAC un 0,80% y el Ibex un 1,19%.
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