Draghi tiene la escopeta cargada

04/04/2014

Maite Vázquez del Río.

La situación económica en Europa ha cambiado. ¿Recuerdan cuando hace tres o cuatro años Trichet intentaba lanzar mensajes de optimismo a los mercados? El batacazo estaba garantizado. Mario Draghi llegó con la lección aprendida y con el as en la manga de que lo peor empezó a mejorar desde su llegada ¿Coindidencia? Seguro que sí.

Aunque debemos de reconocer que su política ha sido menos errática que la de su antecesor. Ambos han tenido que terciar con los todo poderosos Angela Merkel y Bundesbank, pero en honor del actual presidente del Banco Central Europeo habría que reconocerle su buena elección de los tiempos. Para decir y para hacer.

Siempre que las dudas han asesiado a la Unión Europea ahí estaba su mensaje rotundo de que el BCE iba a salir en auxilio. Y cuando el mensaje no era suficiente ahí llegaba su recorte del tipo de interés, hasta dejarlo en el mínimo histórico del 0,25%, pese a las presiones constantes de Alemania. No hay que olvidar que la marcha de la economía alemana tiene una velocidad más acelerada y su inflación también. Y mencionar inflación a Merkel es mentar la ‘bicha’,

El último gran mensaje de Draghi llegaba precedido de presiones por todos los lados. FMI, presidentes y primeros ministros, sobre todo del área periférica, y no tan periférica como Francia y hasta del mismímismo FMI. Christine Lagarde pedía, casi exigía, medidas no convencionales. En juego, por culpa de la baja inflación, estaba la propia recuperación de las economías europeas y la creación de empleo.

Pues bien, Draghi, actuó (dejó los tipos en ese 0,25%), habló y convenció. Por «unanimidad» de todos los miembros del comité de dirección del BCE si se llega -que no lo creen- a la temida ‘deflación’ (la inflación media de la eurozona está en el 0,5%), actuará con contundencia. Con todos los instrumentos de que dispone, que no son otros que los utilizados en Estados Unidos: estimulos fiscales a la economía con la compra de activos. Vamos las medidas «no convencionales» que mencionaba Lagarde.

De momento, confían en que Semana Santa contribuya a subir los precios en la mayoría de los países -hay quienes hablan de hasta ocho décimas-, a lo que seguirá la tan ansiada recuperación económica a una velocidad mayor que la registrada hasta ahora. De cumplirse estas previsiones, el BCE no tendrá que hacer nada.

Pero, por si acaso, que con esta crisis la teoría económica ya se ha equivocado decenas de veces, el BCE ha empezado a hacer simulaciones sobre los efectos de esa compra de activos. Se habla de hasta un billón de euros, a un ritmo de 80.000 millones mensuales durante un año. En el peor de los casos, con esta política se provocaría una subida de dos décimas de la inflación, en la mejor de las situaciones, hasta nueve décimas.

Desde luego, este jueves, Draghi llegó con la escopeta cargada… de millones de euros. Los mercados han entendido y aplaudido el mensaje.

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