La aparente convicción alcista demostrada ayer por Wall Street quedó en eso, en pura apariencia a los pocos minutos de operativa europea, donde las dudas eran muchas más que las certezas y los datos de exportaciones chinas, realmente malos, pesaban mucho más que cualquier modificación de los planes de futuro de la Fed.
Pero incluso con estas dudas algunos mercados europeos buscaron mantener la dignidad y en este selecto grupo no estaba el Ibex. Buena parte del por qué se lo debemos a Bankia y el precio al que ha vendido su participación en Iberdrola, bastante por debajo de su precio de cotización. Imagino que a Sánchez Galán no le habrá hecho la más mínima gracia el asunto, pero es lo que hay.
Al resto de valores, pues tampoco les ha sentado bien. Es como si la gran mayoría se hubieran tentado los bolsillos y se hubieran dado cuenta de que apenas si les queda algo de calderilla para seguir adelante. Y en estas circunstancias, hasta los grandes del mercado se comportan como chicharros. Ahí tienen a Santander y a Telefónica cayendo más del 1% y al BBVA cayendo más del 2%, así que no hace falta hablar mucho más del Ibex.
Bueno sí. Me cuentan que la diferencia fundamental entre el mercado español y sus colegas europeos es el grado de exposición a Argentina de las empresas que cotizan aquí. A muchos les empieza a preocupar mucho la situación en este país y la mayoría piensa que si cae uno solo de los emergentes puede producirse un efecto dominó.
Seguramente por eso el resto de Europa aguantó el chaparrón con algo más de dignidad. Ya veremos donde conduce esto, porque no es la primera vez que el Ibex se adelanta al movimiento.
Al cierre, el Dax perdió un 0,55%, el FTSE ganó un 0,10%, el CAC se dejó un 0,66% y el Ibex se desplomó un 1,42%.
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