La reordenación del sector eléctrico iniciada hace casi dos años, que se reparte en diversos decretos, órdenes ministeriales y en la ley aprobada a finales de 2013 -que está todavía por desarrollar-, ha generado en las empresas del sector integradas en Unesa (Endesa, Iberdrola, Gas Natural Fenosa, E.On y Cantábrico) un rechazo generalizado, que se traduce en las estrategias anunciadas por cada una de estas compañías, con un mensaje conciso: no invertirán en España, y únicamente lo harán en el mantenimiento de las redes de distribución.
Pese a que estas manifestaciones suenan como serias advertencias, el Ministerio de Industria no parece preocupado por las consecuencias de estas deciciones en una etapa como la actual en la que tiene que buscar una solución a las centrales de ciclo combinado, de las que sólo una media de un 10% de la capacidad instalada entra en funcionamiento, tema a regular que se decanta además a corto plazo como otro punto para posibles enfrentamientos.
Si bien en este escenario que se congele la inversión en nueva generación es una decisión que todos los implicados consideran lógica, si esta actitud se traslada al mantenimiento de las centrales a gas puede provocar problemas en momentos anticiclónicos, cuando las plantas eólicas reduzcan drásticamente su producción. La hibernación de parte de los ciclos combinados y la actividad del resto del parque es ahora, por tanto, un aspecto clave para asegurar el suministro en los próximos años, como se reitera desde el sector.
A esta cuestión se unen otras decisiones del ministro de Industria, José Manuel Soria, que han inquietado a este y a otros sectores, y van desde la reforma del sistema de fijación de las tarifas y la facturación a los clientes a la remuneración a las renovables – las eléctricas integradas junto a Acciona son las más afectadas- y a los recortes a la remuneración a la distribución, que impide, según estas compañías, la inversión en redes inteligentes.
Éste es el contexto en el que las compañías -no únicamente las eléctricas- intentan cambiar de interlocutor, y que sea el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, quien se implique en los contenidos de la reforma energética cuando todavía «se pueden reorientar». En estos medios se resalta que si bien Industria recuperó el diálogo con las empresas hace unos meses, el resultado final plasmado en los textos anunciados o publicados en el BOE no ha recogido ninguna de las aportaciones presentadas.
Se trata de una operación delicada y más si se tiene en cuenta el poder del secretario de Estado de la Energía, Alberto Nadal, y de su hermano Álvaro Nadal, que dirige la oficina económica de Moncloa, para los que en medios políticos se les augura su incorporación al Gobierno como ministros. Pero intentar influir en Rajoy es un objetivo que no ha sido abandonad por estas comapañías y por quien el sector considera que es el líder indiscutible.
No obstante ésta no es la única ‘movida’ a cuenta de las reformas energéticas. El sector eólico se considera maltratado y también esta cifrando las consecuencias de la entrada en pérdidas de diversas plantas, que aseguran ser las más eficientes. Mientras, los inversores institucionales y estatales de diversos países, incluidos los de Oriente Medio, buscan soluciones en los tribunales ante lo que califican de cambios normativos que no respetan la seguridad jurídica.
Pero quizá el llamamiento más preocupante es el que proviene desde diversos sectores industriales que estiman que cambios como los introducidos en la cogeneración ponen en riesgo empresas een las que el componente del gasto energéticos es clave para ser comnpetitivos y, por tanto,para sobrevivir. Son compañías del área química, papeleras, cementeras, agroalimentarias o azulejeras. También Unesid, la patronal de las siderúrgicas, ha advertido en las últimas semanas de las consecuencias de un cambio en el tratamiento de la interrumpibilidad, que alivia sus costes eléctricos.
Una posible consecuencia del alza de los costes se ha visto cuando, por ejemplo, el fabricante de aluminio Alcoa amenazó con abandonar España.
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