La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha anunciado este lunes que eliminará desde el 1 de julio el Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) en los cascos históricos periféricos, es decir, en los distritos de Carabanchel, Fuencarral y Hortaleza.
Después de defender el SER como «sistema que funciona», la primera edil ha adelantado que este martes la Junta de Gobierno aprobará una nueva ordenanza de Movilidad y su correspondiente normativa fiscal para hacer posible un servicio de estacionamiento regulado más inteligente, guiado por criterios ambientales y que «recoge las demandas de los vecinos y la experiencia del sistema utilizado en los últimos años».
Botella señaló que el SER ha sacado del centro de la ciudad más de 300.000 coches al día y ha optimizado el uso del transporte público. A eso ha unido que fenómenos como la doble fila, «tan típica de aquel otro Madrid, quedaran para la historia».
La alcaldesa de Madrid también ha anunciado que eliminará la Tasa de Basuras en 2015 y que en este ejercicio, el último en vigor, se reducirá un 12 por ciento, dentro de una política «de menor presión fiscal para el bolsillo del ciudadano».
Contra el gasto público
En su intervención en el Foro ABC, donde ha estado respaldada por el presidente honorífico del PP, José María Aznar; el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, la ministra de Fomento, Ana Pastor; el presidente de la Comunidad, Ignacio González, o la presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre, la primera edil ha explicado que, gracias al superávit, los madrileños disfrutarán una rebaja progresiva de los impuestos municipales, efectiva desde este ejercicio.
La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, ha alertado del «riesgo» de los que creen en el «dogma del gasto público» para defender, a renglón seguido, el trabajo hecho desde que llegó a la Alcaldía, «ingrato pero vital».
«Hoy las cosas están mejorando pero siguen existiendo riesgos, y no me gustaría dejar Madrid en manos de aquellos que ya nos anuncian que siguen creyendo en el dogma del gasto público… como si la crisis nunca hubiera ocurrido», le ha lanzado, de manera indirecta, al PSOE, a quienes se ha referido como aquellos que «no dudarían en desperdiciar todo el esfuerzo de los madrileños y que nos conducirían, como ya lo hicieron, a un escenario insostenible para los servicios públicos».
Ana Botella ha señalado, por otro lado, en el «poder hacer» de su gestión en lo que queda de mandato «más inversión, menos impuestos y más oportunidades» teniendo como reto último la necesidad de «asegurar la buena convivencia entre todos».
La primera edil ha reconocido que para hacer frente a las consecuencias de la crisis ha llevado a cabo un trabajo «ingrato pero vital». «He tenido que proteger nuestras finanzas municipales contra el riesgo de una situación límite, causada por la histórica desaceleración económica que vivimos, y que, desde su inicio y hasta el momento en que asumí mis responsabilidades como alcaldesa, había hecho perder al Ayuntamiento unos ingresos acumulados de 1.650 millones de euros», ha explicado.
Equilibrio
Hoy en día, como ha apostillado, la política de disciplina presupuestaria sitúa a Madrid «más allá del equilibrio» ya que es responsable por sí sola del 25 por ciento del superávit municipal de toda España, lo que permite cumplir con creces los objetivos de pago de deuda…».
Para «proteger el presupuesto de la ciudad» ha aplicado la receta que se aplica en cualquier familia que se enfrenta a dificultades, esto es, «gastando menos, gastando con inteligencia, tomando decisiones difíciles, y, a veces, haciendo sacrificios». Para ello, como ha apostillado, «se requería coraje para renunciar a ciertos gastos y para cambiar la manera de gastar en lo que era indispensable».
Eso le ha servido para afirmar que una de las lecciones aprendidas en los últimos años es que «más recursos para la Administración no garantizan mejores servicios» sino que » más recursos en manos de los ciudadanos activan la economía y generan empleo y riqueza».
«Hoy las cosas están mejorando pero siguen existiendo riesgos, y no me gustaría dejar Madrid en manos de aquellos que ya nos anuncian que siguen creyendo en el dogma del gasto público… como si la crisis nunca hubiera ocurrido», le ha lanzado, de manera indirecta, al PSOE.
Por otro lado, la alcaldesa ha añadido que, si para 2014 tenían previstas actuaciones por un volumen aproximado de 330 millones de euros, gracias al remanente de tesorería incrementará la inversió para este año hasta superar los 375 millones.
También lo hará «con menos impuestos» ya que con el superávit se puede dar «prioridad a la mejora de la vida cotidiana», lo que se traduce, por ejemplo, en los incentivos fiscales del Madrid Tax Free a los nuevos negocios.
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