Una economía que saldrá de la recesión y que este año tendrá un crecimiento positivo del 1,2% y el próximo año del 1,8%; una creación de 650.000 empleos netos entre 2014 y 2015 y una tasa de paro por debajo del 25% en ambos ejercicios, podrían ser tres de los principales datos del cuadro macroeconómico revisado que tiene previsto presentar hoy el Gobierno dentro de la actualización del programa de estabilidad.
El ministro de Economía, Luis de Guindos y el de Hacienda, Cristóbal Montoro, escenificarán previsiblemente, como ha ocurrido en los años precedentes, la presentación de los nuevos datos económicos incluidos en la revisión del programa de estabilidad que, igual que el nuevo plan de reformas, tiene que enviar el Gobierno a Bruselas.
La mejora de la economía en los últimos trimestres, así como de los indicadores que se van conociendo ha provocado que los mensajes del Gobierno en materia económica fueran cada vez más triunfalistas. Si a esto se añade la entrada en una época electoral como ocurre este mes con los comicios europeos, la amplificación de las proclamas por parte del Ejecutivo y del PP iban a ser todavía más destacadas.
La presentación, pues este miércoles de las cifras económicas pretende ser utilizada por Rajoy y su Gobierno como el anuncio triunfal de una nueva etapa económica, todo ello precedido de unos buenos datos de empleo ofrecidos este martes por la EPA que preparara el terreno.
Cifras que tendrían que ser compatibles en cualquier caso con lo que el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha dicho de que se enviarán a Bruselas datos realistas no dejánose llevar por el excesivo optimismo.
Sin embargo, y al margen de estas consideraciones, los datos de la EPA hechos públicos este martes no han sido lo buenos que se esperaban y muy al contrario incluso pueden suponer que las cifras del nuevo programa de estabilidad se miren con recelo.
Si algo ha revelado la EPA, es que a estas alturas se sigue destruyendo empleo, menos que otras ocasiones es cierto, pero se siguen perdiendo puestos de trabajo. Además, el paro baja también por la caída de la población ocupada y activa con lo que no se puede hablar propiamente de una reducción sustancial de desempleo.
Con estos antecedentes ¿hasta qué punto habrá que fiarse de que las previsiones de empleo y paro que presente este miércoles el Gobierno traerán un futuro mejor? ¿notarán los españoles la reactivación que dicen las frías cifras del PIB? ¿La reforma fiscal será de verdad una reducción de impuestos o un mero maquillaje tributario? Y finalmente, con una recesión que ha ahondado la brecha económica entre los españoles, llegará una recuperación que reducirá las diferencias?
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