Fuertes caídas, final de sesión en mínimos y mercado sin capacidad de reacción son los factores que aderezaron una sesión mala de solemnidad en la que no pueden echarse las culpas a ningún dato porque el único que se conoció, el déficit comercial, estuvo en línea con lo esperado.
La sesión estuvo presidida por un fortísimo «sell-off» en Twitter coincidiendo con el fin del periodo de «lock-up» tras su salida a Bolsa. La red social del pajarito azul se vio sometida a una oleada de ventas que la llevó a cerrar con una caída del 15% en el primer día en el que los colocadores y ciertos institucionales pudieron vender sus acciones compradas en la oferta pública inicial.
La caída de Twitter reactivó el miedo de los inversores a determinados valores del sector tecnológico y el Nasdaq comenzó a sufrir más de la cuenta, azuzado también por el recorte de previsiones en Groupon y por la caída de uno de los valores estrella de los últimos tiempos, Athenahealth, que retrocedió un 14%.
Quizás lo último «salvable» fue la resistencia del Dow Jones a contagiarse. Fue el que menos bajó aunque solo tres valores de los 30 lograron escapar a la oleada de pérdidas.
¿Explicaciones? Solo encuentro la gravedad. Cuanto más se sube con mayor fuerza se baja y con los índices bordeando los máximos o se tiene más fuerza o las caídas están servidas. Y aquí fuerza no hay. Lo que hay es mucho temor a que los números de la economía americana se deterioren rápidamente y sigan la estela marcada la semana pasada por el decepcionante PIB.
Al cierre, el Dow Jones se dejó un 0,78%, el S&P 500 un 0,90%, y el Nasdaq Composite un 1,39%.
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