Tras la subida de anoche en Wall Street y de los buenos datos de exportaciones chinas, por fín, hoy tocaba apertura alcista en los mercados europeos, y no defraudaron. Alegría hasta que se llegó al momento en el que el BCE debía comunicar oficialmente su absoluta incapacidad para hacer nada, y ahí llegó la primera sorpresa.
No fue porque el BCE incumpliera el pronóstico. La primera sorpresa del día fue porque los índices acusaron que Draghi y los suyos no tuvieran a bien mover ficha, de lo que cabe deducir que muchos inversores estaban, increíblemente, esperando tal circunstancia. Uno supone que lo que se reúne a jugarse los cuartos a diario en los mercados de valores es de lo más granado que uno puede encontrar, al menos en lo que a colmillo retorcido se refiere, pero se ve que también está equivocado uno en esto…
Total, que cuando se retiraron de escena los decepcionados provocando, eso sí, una sensible caída de los índices comenzó la segunda parte del guión, esa en la que el bocachancla de Mario Draghi sale a escena. Pues bien, el presidente del Banco Central Europeo ha vuelto a convencer a la concurrencia sin necesidad de poner un duro encima de la mesa.
Ha dicho eso de «en junio van a ver ustedes», rematado por un «si es que hay algo que ver» y la gente solo parece haber escuchado la primera parte. recuerda enormemente a cuando dijo aquello de «haremos lo necesario para salvar el euro y, créanme, será suficiente». Ni ha hecho ni nada ha sido suficiente. Cierto es que el propio euro ya no está en entredicho, pero no ha sido por el BCE.
De hecho, en el debate sobre lo que debe y no debe hacer el BCE se ha colado de rondón la fortaleza de la moneda única como un «nuevo» factor de preocupación. Resulta que el euro está insultante y artificialmente fuerte y ahora se dan cuenta. Claro, es cuando los alemanes verían con buenos ojos un euro algo más débil que ayudara a sus exportaciones.
Pues eso es lo que ha introducido Draghi hoy en el debate público, aunque lleva meses larvado privadamente. Tiene gracia, si para algo no tiene competencia el BCE es precisamente para «jugar» a rebajar los tipos de cambio de la moneda única y parece que al final va a ser para único que va a servir. Bueno, para eso y para reiterar ese mantra de «no vemos peligro de deflación».
En estas estamos y el mercado ha entrado enterito por el aro, con especial incidencia en la periferia, esos países en los que las supuestas medidas que nunca llegarán a producirse deberían tener más incidencia.
Definitivamente, si Yellen la de la Fed tuviera la mitad de la capacidad de escenificación que tiene Draghi el del BCE a estas alturas el lateral de los índices europeos estaría resuelto y los índices americanos marcarían nuevos máximos un día tras otro. La verdad es que parece increíble que le sigan haciendo caso, pero se lo hacen.
Reconozco que hubo un par de semanas, cuando pareció querer poner a los alemanes contra las cuerdas, que hasta llegué a pensar que iba a terminar haciendo algo y que era una estrategia adecuada, pero está cada vez más claro que busca ganar tiempo, o simplemente dejarlo pasar.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,90%, el FTSE un 0,63%, el CAC un 1,37% y el Ibex un 1,70%.

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