Una soledad tan grande que ni siquiera acompañaba

16/05/2014

Miguel Ángel Valero. Juan Pedro Cosano gana el premio Abogados de Novela con “El abogado de pobres”.

“La tremenda, insondable, profunda soledad del abogado cuando, solo frente al sumario, ha de encontrar el camino para proteger lo más preciado de otro hombre: su libertad, su hacienda …. o su vida. Y en esa búsqueda no tenía a nadie, no disponía de más ayuda que la que sus conocimientos, su sabiduría, su experiencia le proporcionasen. No tenía más asideros que la propia fuerza de su mente. No tenía más esperanza que la propia confianza en uno mismo. Una soledad temible y al mismo tiempo enriquecedora. Una soledad que era la besana en la que habría de florecer, o agostarse, la semilla de aquella búsqueda. Una soledad tan grande que ni siquiera acompañaba”.

Esta larga cita muestra el drama de los abogados. Especialmente, de los abogados de oficio. Y la puede encontrar en la página 438 de “El abogado de pobres”, con la que Juan Pedro Cosano, titular del bufete jurídico de Jerez de la Frontera que lleva su apellido, ha ganado el Premio Abogado de Novela 2014, impulsado por el Consejo General de la Abogacía Española, la Mutualidad de la Abogacía y Ediciones Martínez Roca (grupo Planeta).

El premio, que ya va por su quinta edición, quiere destacar “una novela que ayude al lector a profundizar en los conocimientos del mundo de la abogacía y sus ámbitos de actuación, valores, proyección, y la trascendencia social de su función”. Y “El abogado de pobres”, que narra las vicisitudes de Pedro Alemán y Camacho, un joven e idealista ‘picapleitos’ del Jerez de la Frontera de 1752, cumple desde luego a la perfección con esos requisitos.

El abogado de pobres, pagado por el concejo, es un antecedente de lo que hoy conocemos como abogado de oficio. Huérfano, Pedro trata de sobrevivir dignamente compaginando esa actividad con un bufete heredado (como el cargo de abogado de pobres) de su padre y que apenas subsiste con una miserable clientela.

No cometeré el error de desvelar aspecto alguno de las tramas, jurídicas y policiacas, pero también amorososas y hasta eróticas, que se suceden en la obra de Cosano. Pero el protagonista va logrando resolver, contra pronóstico, varios casos que otros abogados de más postín hubieran dado por perdidos nada más adentrarse en la lectura del sumario.

Desgarrado entre su idealismo y sus debilidades y limitaciones como ser humano pero también como abogado, enamorado pero sobre todo con un elevado sentido de la justicia y de lo que debe ser su trabajo (muy bien resumido en la cita de Manuel Bretón de los Herreros que abre la novela), Pedro Alemán y Camacho, solo ante el peligro, se enfrenta al caso de su vida, al reto más importante de su carrera profesional.

Cosano cuenta todo esto, y mucho más, en medio millar de páginas muy bien escritas, con un ritmo trepidante que atrapa al lector desde el prólogo (y eso que es una carta que prácticamente no se entiende hasta bien mediada la novela) y prácticamente le obliga a leer la historia de un tirón.

Una novela que marece sin duda el premio Abogados de Novela. Y que ofrece, entre otras, esta moraleja: “la experiencia suele servir para analizar lo que hemos dejado atrás, pero no lo que nos queda por vivir”.

¿Te ha parecido interesante?

(+2 puntos, 4 votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.