Si bien todavía no cuentan con datos fidedignos respecto a la respuesta a las nuevas ofertas que la normativa vigente permite a las eléctricas ofrecer a sus clientes, las empresas estiman que la tarifa anual fija va a ser, al menos de momento, un fracaso. Ha surgido en una etapa en el que el mercado energético ha estado inusualmente barato, por lo que la diferencia entre las propuestas de las compañías y el precio voluntario para el pequeño consumidor (PVPC) -la antigua TUR- son más elevadas alrededor del 10%. Es decir, asumen que esas ofertas no van a sacar de la tarifa a los consumidores -la mayoría domésticos- que todavía puede acogerse a ella.
Y esta tendencia se produce pese a que los clientes también se encuentran algo perplejos en relación al sistema de fijación de las tarifas puesta en marcha por el Ministerio de Industria, después de abolir el pasado diciembre la referencia a las subastas de electricidad. Ahora se establece un precio diferente para cada hora o para otro periodo de facturación en función de la evolución del mercado de electricidad. Unos mecanismos complejos para la mayor parte de los usuarios, que además en la actualidad todavía dependen si se cuenta o no con contadores inteligentes.
Pero la realidad es que, aunque sea por no realizar una gestión cuando no se perciben ventajas, los clientes por defecto van a continuar en el PVPC. Incluso puede haber más movimientos, aunque sean lentos, hacia el mercado liberalizado, como ha ocurrido en los últimos años. En él, las empresas energéticas tienen posibilidades para prsentar ofertas más complejas, en las que se incluyan la electricidad y el gas, así como otras prestaciones.
Y argumentan que no «pueden pillarse los dedos» con contratos basados en los precios de la energía de los primeros meses del año pare un periodo de doces meses. En el primer trimestre de 2014 el término energía, que es uno de los componentes de la tarifa, bajó más del 30% respecto al mismo periodo del año precedente, dado el mayor peso de la energía eólica y de la hidráulica. Con todo, esperan que en la propuesta que van a hacer el 28 de mayo -la normativa exige revisiones mensuales- pueda estar más ajustada al mercado. Dicho esto también se añade que los consumidores se van a enfrentar previsiblemente a alzas sustantivas en las tarifas y la inestabilidad anunciada a partir de octubre, con lo que el recibo de la electricidad podrá subir entre dos periodos más del 100%.
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