Tengo miedo a morirme. Y lo digo así. Hace un tiempo alguien me preguntó si tenía miedo a la muerte. Sin dudarlo respondí que no tenía miedo a la muerte, que a lo que tenía miedo era a morirme. A sentir ese vacío de que ya todo acaba, que tenía miedo a la tristeza de alejarme para siempre de la gente que quiero, a la tristeza de tener que dejar de hacer las cosas que me gustan, a la tristeza de querer aferrarme a la vida para poder salvarme y no poder, porque a todos nos llegará un día la hora de la muerte. Al temor de hacerme mil veces la pregunta de: ¿por qué yo?
La persona que me lo preguntó se estaba muriendo. Le habían dicho que era cuestión de seis o siete meses. Que se tenía que ir despidiendo de todo y de nada. Y así lo trató de hacer. Pero he de deciros que es imposible, que nadie puede aprender a despedirse de vivir, porque morir no es un viaje para el que haces la maleta feliz y contento. Te mueres pero no sabes donde vas si es que a caso vas a algún sitio.
Hay opiniones de todo tipo. Los hay creyentes que piensan que existe un Dios y que cuando morimos nos vamos con él al cielo. Otros creen que morimos y nuestra alma se aloja en otro cuerpo y vuelve a vivir de nuevo, lo que llamamos reencarnación. Otros piensan que no existe nada, que te mueres y te conviertes en polvo. En la mas inmensa nada. Que dejas de existir y punto.
Yo no sé en qué crees tú. Yo no creo en nada. Creo que cuando te mueres dejas de existir, se apaga todo. Caes como en una especie de sueño donde tu cuerpo deja de contener vida. Sé que existe el alma, una energía que nos mueve y nos hace ser quienes somos, pero no estoy muy segura de que ese alma pueda cobrar vida en materia, tampoco creo que se quede vagando por ahí como un fantasma, pues ser fantasma sería súper aburrido, todo el día dando vueltas sin hacer nada.
Es todo muy extraño… Nos hacemos preguntas acerca de la muerte, sin saber, sin ser conscientes de que cada día que pasa es un día menos, y que la muerte no entiende de edades ni razas, ni de si tú aún no has vivido lo suficiente o hecho todo lo que tenías que hacer.
Me aterra morirme, pero no la muerte. Ese momento no me da miedo, porque creo que moriría sin dolor, siendo consciente y sintiendo como la muerte me apaga el corazón y mi cerebro deja de tener ideas y se muere conmigo poco a poco.
Sin embargo morirme, que me digan: te mueres. Eso me da pánico. Porque creo que sentiría tanto miedo y tanta impotencia que tal vez fuese eso lo que me matara y no la enfermedad.
Es triste hablar de muerte, es triste leer de muerte, es triste pero está ahí. Aprendamos a vivir al 100%. No dejes escapar ni un solo segundo, no reprimas ni una sola sonrisa, no dejes de decirles a las personas que quieres cuánto las quieres. No dejes de quererte tal como eres. Si haces esto tal vez superes el miedo a morirte. Yo estoy en ello, quiero no tenerle miedo a ese momento de conocer el final de mis días. Y en ello estoy. Nos enseñan a vivir pero nunca a morir.
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