Sin ser la primera declaración de directivos de Pemex o de cargos oficiales con críticas a Repsol, la última manifestación del secretario de Energía de México, Pedro Joaquín Coldwel, se produce cuando se intenta despejar el camino para una salida ordenada en los próximos meses – la mexicana tiene un 9,4% del capital- o para un acuerdo tácito que mejore las relaciones y eleve las posibilidades para que la empresa española participe en las inversiones que se abren en exploración y producción en ese país.
Coldwwel señaló este lunes que no «sería una mala decisión que la petrolera estatal mexicana vendiera su participación accionarial en Repsol ya que los incentivos que recibe de ella son muy bajos». Un jarro de agua fría, cuando se prepara el viaje del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, a España, previsto para el 9 y 10 de junio, que tendrá un marcado carácter económico.
El recelo del socio mexicano respecto a la gestión del presidente del grupo, Antonio Brufau, se ha puesto de manifiesto a lo largo del último año por temas como el enfrentamiento con el Gobierno argentino por la expropiación del 51% de YPF, aunque ahora parece que el acuerdo alcanzado no ha servido para mejorar el clima. Si bien está claro que el cambio de los estatutos para impedir que el grupo pueda ser troceado sin un opa ha sido visto como una afrenta por Pemex.
Como consecuencia, según medios del mercado, en la petrolera se mantiene una incertidumbre relacionada con movimientos accionariales que podrían concretarse en un plazo de dos o tres mese, pero que dificultan que las buenas noticias que la petrolera ha proporcionado se reflejen en su cotización. Repsol ha vendido con rapidez a JP Morgan casi la totalidad de los bonos argentinos que recibió de Buenos Aires como compensación por YPF. En conjunto ha obtenido, si se suma la venta del 11% de YPF, más de 6.000 millones de dólares. Es ahora una de las empresas de su sector con mejor perfil financiero.
Y, pese a que en 2014 a subido cerca del 9% y se encuentra en zona de máximos de dos años, apenas logra superar la barrera de los 20 euros por título. El comportamiento bursátil ha sido además otras de las críticas de Pemex a la dirección de Repsol. Este martes ha cerrado con una caída de 1,2% hasta 20 euros.
Por su parte, la agencia de calificación crediticia Fitch Ratings aumentó la pasada semana la calificación a largo plazo de la petrolera desde el anterior “BBB-” hasta “BBB”, con perspectiva positiva. La agencia se ha basado en el perfil de negocio de la petrolera, con proyectos clave en los próximos dos años, y destaca su alta eficiencia operativa.
Pero le ha puesto deberes. El regreso a la calificación “BBB+” dependerá del “uso de los fondos argentinos para restaurar el perfil upstream (exploración y producción petrolífera) de la compañía a un nivel similar al que tenía antes de la expropiación de YPF.
También Moody’s anunció este martes que ha elevado desde ‘Baa3’ a ‘Baa2’ (nota media dentro de la calidad aceptable) el ‘rating’ de Repsol después de que lograse monetizar la mayor parte de los bonos argentinos entregados como compensación por la expropiación de YPF y saliese del capital de la petrolera argentina. Lo ha hecho después de que lograse monetizar la mayor parte de los bonos argentinos entregados como compensación por la expropiación de YPF y saliese del capital de la petrolera argentina.
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