El 25 de mayo se celebran las elecciones europeas y, desgraciadamente, de lo que menos estamos oyendo hablar durante la campaña electoral es de Europa. Los ciudadanos estamos avocados a leernos de cabo a rabo los programas electorales, ante el esperpéntico espectáculo que nos están dando los candidatos.
Con el «y tú más» o «y tú menos» a los candidatos a ocupar los escaños europeos se les ha olvidado a lo que van. Bueno, además de a cobrar más de 8.000 euros semanales. Desde las filas socialistas, su cabeza de lista, Elena Valenciano, nos habla constantemente de los recortes que nos ha hecho el Gobierno (como si no lo supiéramos), mientras el cabeza de lista del PP, Miguel Arias Cañete, se empeña en justificar cada recorte por la herencia recibida. ¿Y?
Luego están los partidos nacionalistas, más en concreto, los nacionalistas catalanes, que lejos de hablar de Europa, lo único que parece llevarles a presentarse a estos comicios es a hablar de cómo estar fuera de España, pero seguir en Europa.
Y si nadie lo remedia el bipartidismo triunfará, una vez más, mientras partidos como IU, UPyD… y los nuevos que van surgiendo (Podemos, Ciutadans…) esperan abrirse un hueco, y considerarán un triunfo mejorar sus resultados anteriores o empezar a meter la cabeza…
Lamentablemente la práctica democrática de votar -según anuncian todas las encuestas- cada vez tiene menos adeptos. Y si se trata de Europa, aún más.
Eso es lo que estamos viendo en estas semanas de campaña electoral. A lo que se suman los aderezos de la metedura de pata del candidato Cañete y su justificación machista por perder un debate electoral. Algunos consideran que sus palabras se debieron al cansancio. Sin embargo, más parece que el cansancio le dejó con la guardia bajada y realmente dijo lo que pensaba. ¿Cómo admitir que una mujer le había ganado en la contienda dialéctica?
Pero hablemos de Europa. Los que vamos a votar qué queremos. Visto lo visto, ante todo, que no nos mientan. Que luchen realmente por lo que proponen en su programa; que consigan frenar en seco a los tecnócratas y neoliberales europeos, que solo buscan el bien de las empresas y de los bancos, a costa de los ciudadanos. Que recuperemos ese modelo de bienestar envidiado por el resto de los ciudadanos del mundo. Que nos devuelvan todos los derechos estirpados o a punto de desaparecer. Que desparezca esa división de países de primera y de segunda. Que no sea solo un país el que tenga la voz cantante. Que se construya una Europa realmente unida, en el que todos nos defendamos frente a terceros. Que surjan, de una vez por todas, las políticas económicas y monetarias que creen empleo, reduzcan las desigualdades y eliminen la pobreza y la exclusión social. Que creen instituciones ágiles en la aprobación de proyectos y normas, con reguladores con capacidad real de maniobra… ¿Es mucho pedir?
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.