Resulta muy difícil encontrar buenos tomates, con sabor, como los de la huerta de la abuela, pero, al igual que las meigas, haberlos haylos. Los que vende por Internet esta pyme, fundada en 2008, son un ejemplo. Soloraf vende tomates Raf, Raf Delizia y Jabuguitos (tipo de tomate liso cultivado como el Raf pero con tratamiento salobre), así como diferentes productos derivados en los mismos (mermeladas, tomates secos…). “La idea vino porque mi socio y yo nos conocimos cuando una empresa comercializadora nos encargó la creación de una franquicia de fruterías. Ese proyecto se estancó pero vimos que había una oportunidad porque las que vendían Raf por Internet no sabían de la Red”, comenta Juan Pablo Seijo, uno de los fundadores.
Empezaron a vender en 2009, con nueve pedidos “de gente que no conocíamos”, apostilla. Hoy tienen cerca del millar. Venden las tres variedades nombradas anteriormente a toda la península y Baleares y la próxima temporada les gustaría empezar a vender fuera. Solo comercializan durante la temporada. “Algunos de nuestros competidores venden en cuanto hay tomate, y el primero y el último no están buenos. Nosotros no nos la jugamos con la calidad”, comenta.
Sus tomates los compran en subasta, por lo que varían de productor en función de la calidad.
Raf significa “Resistente al Fusarium”, un tipo de hongo que afecta al tomate, y es un tomate típico de Almería al que se llegó a base de la mezcla y selección de especies naturales, por lo que no se puede considerar híbrido ni transgénico. Se cultiva en la zona de la Cañada-Níjar, y la combinación de días de sol y la calidad de agua y de la tierra es lo que hacen que tenga ese sabor particular: debido a la alta concentración de sales, la planta absorbe una cantidad de azúcares mayor de lo normal. ¿Por qué es tan caro? Una planta de tomate normal produce unos 20 kilos por temporada, la de tomate Raf solo 5 kilos (de media por metro cuadrado). Y ojo, aunque existe la creencia de que el Raf se cultiva a cielo abierto, no es así: se hace en invernadero.
Soloraf se fundó con 3.200 euros de fondos propios: “No queríamos endeudarnos y aún no queremos”. El nombre respondió, como ellos mismos explican, a un sesudo estudio de branding (y la broma es de ellos): “Nos preguntamos si solo íbamos a vender Raf. Sí, solo Raf. Y punto. Y ahí se quedó”, dice.
“¿Por qué saben a plástico los tomates? Los nuestros no. Si pruebas un tomate recién cogido de la mata no sabe a plástico, te podrá saber peor o mejor, pero no hay plástico. El problema es que pasa mucho tiempo en cámaras de frío pero también es porque la gran distribución tiende a pagar lo menos posible por lo que en muchas ocasiones, es porque directamente compran el tomate de poco sabor”, finaliza. Pues ya saben…
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