En la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, De Guindos explicó que existen un gran número de inversores institucionales que se basan en las calificaciones que dan las agencias de rating para llevar a cabo sus operaciones, especialmente asiáticos.
Por ello, el ministro consideró que la subida del rating de España por parte de S&P es una «decisión importante», ya que, además de seguir la estela que está marcando el mercado, va a permitir que una serie de inversores ahora sí puedan adquirir deuda española.
Otra de las consecuencias que tendrá la decisión, según el ministro, será su repercusión en los ratings de otros emisores españoles de deuda tanto públicos como privados, ya que una subida de la nota del soberano se suele trasladar a otras administraciones, entidades financieras o empresas del país que emiten deuda.
Por otro lado, De Guindos también incidió en los fundamentos en los que la agencia basa su decisión, y que son principalmente la mejora de la perspectiva de crecimiento de España y la mayor competitividad de su economía.
En este sentido, recalcó que la previsión de la agencia de que el PIB de España aumente un 1,6% en el periodo comprendido entre 2014 y 2016, cuatro décimas más de lo que estimaba hasta ahora, supera las previsiones que el Gobierno incluyó en su programa de estabilidad.
El ministro también añadió que la agencia identifica en su análisis los potenciales riesgos para la calificación, entre los que destaca el endeudamiento público y privado, la necesidad de desapalancamiento y la importancia de seguir con la corrección del déficit y continuar con las reformas.
Por otro lado, señaló que con esta decisión S&P ha seguido la estela de Fitch y Moody’s, que también elevaron la calificación de España en sus últimas revisiones. Así, apuntó que este es el paso posterior a la estabilización de la perspectiva llevada a cabo el pasado año por las tres agencias tras varias rebajas continuadas de la calificación desde el inicio de la crisis.
Reducción de tramos del IRPF
Por otra parte, el ministro de Economía y Competitividad, aseguró que la reducción de los tramos generales del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), de siete a cinco a partir de 2015, no tiene por qué afectar a la progresividad del impuesto.
Preguntado por esta cuestión en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, De Guindos indicó que «la progresividad no depende sólo de los tramos, sino también de los tipos y de las deducciones», entre otros aspectos.
Por ello, a la espera de que el anteproyecto de Ley de reforma fiscal se eleve al Consejo de Ministros previsiblemente en el mes de junio, el ministro de Economía ha dicho que «habrá que ver el conjunto de la estructura del impuesto», una vez se haya rediseñado, para testar cómo afectan los cambios a su progresividad.
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