El pesimismo sigue instalado en la economía brasileña pese a la proximidad del Mundial de Fútbol

25/05/2014

J. Laso. El Gobierno de Dilma Rouseff no está despejando las dudas de si está agotado el modelo de crecimiento que Lula de Silva impuso en el país carioca.

Los Mundiales de Sudáfrica 2010 y Alemania 2006, así como los Juegos de Londres 2012, dieron pruebas de que los avances económicos para los anfitriones de grandes eventos deportivos suelen ser exagerados. Los expertos consultados apuntan a que en Brasil debería suceder más de lo mismo.

Varios economistas reconocidos creen que el Mundial de fútbol que comienza el 12 de junio y dura un mes podría sumar apenas 0,2 puntos porcentuales al crecimiento económico del país este año, que se estima que aumente un 1,7%, según un sondeo publicado por el banco central a principios de mayo. El Gobierno es más positivo y eleva la cifra de crecimiento al 2,5%.

Esta cifra de crecimiento le pega más al Viejo Continente, que está iniciando el proceso de recuperación de la crisis, que a Latinoamérica, donde las inversiones y las oportunidades de empleo no dejan de crecer, sobre todo en México, Colombia y Chile.

 El modelo de crecimiento de Brasil parece estar agotado y el problema más grave es que no se sabe cuándo remitirá. Tras cuatro años de letargo, Brasil ya ve muy lejos el 7,5% que creció en 2010 y el Mundial de fútbol no sube los ánimos, es más, los crispa, sobre todo entre la población, que reclama más servicios y menos fútbol. La Copa del Mundo cuesta a los contribuyentes brasileños más de 11.000 millones de dólares, uno de los principales motivos de las continuas protestas.

No obstante, el Gobierno intenta acabar con el pesimismo sobre los beneficios económicos de organizar un Mundial y sobre todo habla de los 600.000 turistas extranjeros que gastarán 2.500 dólares de media y las masivas inversiones en aeropuertos y transporte público, muchas de las cuales aún no se han completado. Además, el ministro de turismo, Vinicius Lages, predijo recientemente que el evento inyectará unos 13.600 millones de dólares a la economía brasileña, lo que deja un saldo positivo.

 Efecto a largo plazo

Un informe del 2012 de la consultora Ernst & Young y la Fundación Getulio Vargas (FGV) sostiene que el Mundial “tendrá un sorpresivo efecto en cascada en las inversiones». El informe estimó que el Mundial y los Juegos Olímpicos de 2016 en Rio de Janeiro pueden crear entre ambos 3,6 millones de empleos y agregar cuatro puntos porcentuales por año al crecimiento económico hasta 2019.

Sin embargo, un informe de la agencia de calificación Moody’s revelo que el descenso en el crecimiento de la economía desde 2011 hará que la aportación económica al país sea insignificante.

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