Ciber-respeto

25/05/2014

Susana Ramírez.

Vivimos en un mundo donde nos molesta constantemente lo que hace nuestro compañero de al lado. Vivimos molestos con el resto, enfadándonos y protestando por todo. Existe una pequeña diferencia con el antes y el después. Os explico: antes nos callábamos las cosas, éramos más respetuosos y nos guardábamos lo que queríamos decir para nuestros adentros. Pero después, que es el ahora, lo decimos todo, lo decimos sobre todo escondidos bajo el anonimato de un nombre o sin él, en la red. Me imagino que esto lo hacemos porque como no nos ven la cara, pues lo decimos y ya está. Así, a sangre fría. A corazón abierto. Así, sin avisar ni nada.

Nos estamos convirtiendo en piratas  sin barcos y trolls de esos feos que veíamos en la televisión cuando éramos niños. Ahora ya nadie se corta en decir las cosas. La red ha servido para dejarnos sin vergüenza para decir lo que pensamos. La red, pienso, nos ha maleducado en algunos aspectos de nuestra vida.

A ver, decir las cosas está bien, pero es que ahora se dicen para hacer daño. Y como digo es la red ese sitio favorito y elegido para toda esa gente que está enfadada con el mundo y busca víctimas a las que hacer sentir mal con sus palabras.

Y las encuentran. Encuentran las víctimas y las atacan. Las atacan por ser de un partido político diferente al suyo, por apoyar a un equipo de fútbol diferente al suyo, y las atacan por gustarle otra compañía de tecnología diferente a la suya.

Cualquier excusa es buena para los piratas y trolls de la red. Fijan su objetivo y atacan sin compasión y sin temor, total están ahí escondidos bajo su nombre falso tecleando desde su ordenador o su teléfono móvil de última generación.

Me pone triste todo esto. La tecnología tendría que hacernos avanzar, ser mejores personas. Porque la tecnología es como un arma que tenemos disponible para ser mejores y no peores. Para adelantar y no retrasar el avance de la humanidad. Sin embargo cada vez veo más maldad y más gente dañada. Con lo sencillo que es saber utilizar las armas que la vida nos da para hacer el bien a los demás.

Creo que es nuestro malestar con nosotros mismos lo que nos hace querer hacer daño a los demás, o al menos, como mínimo hacerles sentir un poquito mal, un poquito solamente, lo justo para que les hagamos compañía en ese agujero negro desde donde escriben a escondidas.

 

¿Te ha parecido interesante?

(Sin votos)

Cargando...

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.