La «supuesta» sordera de los políticos

26/05/2014

Josep M. Orta.

“Que todo cambie para que todo siga igual”. La famosa frase del príncipe de Salina continua –tras las elecciones europeas- tan vigente como siempre. Recuerdan la famosa frase de Felipe González tras un revés electoral cuando aseguraba que “había entendido el mensaje” o aquella otra “derrota dulce” que están aplicando la mayoría de las fuerzas que colocan sus posaderas en los mullidos sillones del Congreso.

Los de siempre vuelven a hablar de regeneración democrática, de revitalización de la vida política, de lucha contra la corrupción… son los mismos que han arruinado una parte importante de la sociedad española con sus recortes a los más desfavorecidos, los que han propiciado que cerraran miles de empresas que eran perfectamente rentables, que han abortado la vida laboral de miles de personas prejubilándolos cuando trabajaban en entidades más que rentables, que han permitido que la justicia sólo fuera para ricos, que han despreciado el clamor de su propuesta de modificar la ley del aborto, que han mantenido todos los privilegios de la iglesia, que han cercenado las posibilidades de estudiar a miles de jóvenes y han mandado al exilio a los cerebros que habían acabado su carrera en épocas en las que la universidad española valía la pena, han destrozado un magnífico sistema de sanidad pública, han permitido miles de desahucios sin que les temblara el pulso. Han subido escandalosamente los impuestos y han recortado las pagas extra (que o eran extras, eran  sueldo), han fomentado el empleo basura…

Mientras se suceden los casos de corrupción en los que todos ven la paja en el ojo ajeno e ignoran la viga en el propio.

Los avisos de desafección de la sociedad hacia la clase política se han ido repitiendo y la promesa de la clase política de ser más sensible a los clamores sociales ha sido el pan nuestro de cada día, pero las palabras se las lleva el viento. Además cuentan con las fuerzas del orden que se encargan de reprimir la más mínima protesta (los políticos tienen la piel muy fina, se acuerdan de las barbaridades que dijeron sobre los escraches por que no dejaron dormir a la hija de una insigne política, hecho que contrasta con la actitud ante la autoridad de Esperanza Aguirre).

Paro los actuales políticos el actual sistema hasta ahora ha sido como el ave fénix, podían cambiar las caras pero las actuaciones eran las mismas. Aunque los políticos profesionales hayan hecho propósito de enmienda (como siempre) tras conocer el resultado de las europeas y sorprenderse por la irrupción de “Podemos”, la credibilidad que tienen es mínima y la lucha por ocupar el puesto del caído para que todo siga igual es feroz. El único temor que tienen es que la irrupción de nuevos protagonistas con ideas nuevas que se produjo el pasado domingo se extienda y amplíe en las municipales, autonómicas y, sobretodo, en las generales.  Esperan, sin embargo, como escribió Lampedusa, que todo cambie para que todo siga igual.

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