Ayer fue Mario Draghi, hoy a sido Ewald Nowotny y mañana será quien sea, pero todo parece indicar que desde el BCE se van a extremar las medidas para que los mercados confíen en que, de una vez por todas, esta vez sí bajarán los tipos de interés.
La jugada de hoy parece convincente, aunque posteriormente fue ensombrecida. Empecemos por el principio. Recordarán que los mercados estaban un poco hasta el gorro de la política de declaraciones e inacción por parte del BCE. Pues bien, ahora las declaraciones intentan convencernos a todos de que habrá acción.
Supongo que no habrá sido una cosa espontánea que Ewald Nowotny, gobernador del Banco Central de Austria y tradicional aliado alemán en las posturas más intransigentes, haya salido a la palestra subrayando que en el seno del BCE «ya se está hablando de rebajar los tipos de interés». Y más aún, de cómo conseguir que el crédito «llegue a las pymes».
Es como si las elecciones les hubieran puesto a todos un petardo en salva sea la parte y ahora tuvieran mucha prisa por hacer, por poner a trabajar a la economía para que los que ocupan las poltronas no se vean amenazados en las elecciones de verdad, en las que en realidad importan a todos, y que el «episodio» vivido en las elecciones europeas quede en mera anécdota.
Incluso, merece la pena analizar cómo el ministro alemán de finanzas, Wolfgang Schauble, ha manifestado su temor a que en la Eurozona haya más riesgos de los previstos. El mayor representante económico del «nein» sistemático ha subrayado que son tiempos excepcionales en la política monetaria europea y que espera que sea por poco tiempo.
No ha aclarado qué riesgos teme ni si la excepcionalidad puede llevar a tomar medidas de mayor calado como una QE (defendida desde un sector del BCE y negada con contumacia desde el Bundesbank), pero con lo que ha dicho ha dejado todo abierto.
En estas circunstancias, los mercados europeos se han movido al alza, si bien con desigual intensidad. El mercado francés sigue acusando, ahora sí, la sucesión de golpes en forma de malas noticias económicas y un escenario político en el que la ultraderecha ha ganado mucho terreno y es el que menos avanza. En cambio, al Dax las elecciones parecen haberle sentado de maravilla.
Por lo que se refiere al Ibex, destacar que se desinfló al final y que la práctica totalidad de la subida hay que atribuírsela a los valores bancarios. No se puede, ni mucho menos, hablar de mejoría global del mercado.
Al cierre, el Dax avanzó un 0,49%, el FTSE un 0,43%, el CAC un 0,06% y el Ibex un 0,25%. Veremos mañana qué ritmo marcan desde el BCE…
Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.