Webs como Uber o Blablacar ponen en pie de guerra el sector del transporte

08/06/2014

Juan Laso. La dura polémica recuerda el arranque de las compañías de bajo coste en el sector aéreo, modelo que tuvieron que acabar copiando las aerolíneas tradicionales.

Las compañías de transportes protestan contra las webs que unen a gente para viajar juntos y ahorrar costes, los hoteleros anuncian acciones si las administraciones no frenan y regulan la aparición de portales de internet para intercambiar y alquilar viviendas. Llueve sobre mojado, prácticamente todas las compañías aéreas europeas han tenido que crear filiales “low cost” para poder competir con las llamadas aerolíneas de bajo coste, las Ryanair o easyJet de turno, que han revolucionado este mercado. Y muchos más casos similares en otros muchos segmentos.

Hay sobre todo dos portales que están revolucionando el transporte por carretera en España. Primero Blablacar, que pone en contacto a particulares que van a viajar para compartir trayecto y gastos. Funciona de forma muy sencilla tanto en versión web o con app para smartphone.

Si eres quien va a hacer el viaje y quiere compartir su vehículo se introduce toda la información como origen, destino, fecha y hora, plazas libres, precio, tipo de vehículo y otros detalles y se publica en la plataforma. Por el contrario, si eres el viajero sin vehículo lo que tienes que hacer es buscar si alguno de los viajes ofertados te interesa.

Ya tiene 7 millones de usuarios

Esta plataforma digital ya cuenta con más de 7 millones de usuarios en toda Europa y ofrece un índice de confianza para que todos los usuarios puedan votarse y ofrecer a los demás una valoración de su experiencia de viaje.

Y no hace falta decir que está teniendo un éxito clamoroso y que ya ha provocado la reacción negativa de las compañías de transporte terrestre, cuyas principales asociaciones están demandando acciones a los poderes públicos contra esta iniciativa empresarial.

La segunda web de transporte a la que nos referimos es Uber y está especializada en los trayectos urbanos, por lo que obviamente tiene alterado a todo el sector del taxi, sobre todo en Barcelona, donde Uber ya ha dado sus primeros pasos.

Sencillez en la operativa

Esta aplicación te permite solicitar un vehículo, de otro particular que previamente se haya registrado en la aplicación como conductor, para realizar un trayecto urbano. Las tarifas son más baratas que las de los taxis y existe hasta la posibilidad de solicitar un presupuesto. Y no hay que llevar efectivo para pagar el viaje ya que el importe es cargado en una tarjeta que previamente el viajero ha introducido en la aplicación como método de pago al registrarse como usuario.

La Confederación del Taxi de España ha exigido la retirada de la aplicación Uber, igual que antes la Federación Nacional Empresarial de Transporte de Autobús (Fenebús) solicitó el cierre de la página web blablacar.es.

La asociación de taxis exige al Gobierno, comunidades autónomas y ayuntamientos que adopten medidas “con carácter inmediato para impedir que se vulnere la legalidad establecida” y se vete la aplicación, al considerar que fomenta el transporte pirata, sin garantía alguna para los viajeros, así como la economía sumergida. Y advierten que “la situación se está tornando insostenible y que el acceso ilegal al sector de “especuladores de todo tipo” pone en peligro “más de 100.000 puestos de trabajo en el sector del taxi”.

Bruselas lo está estudiando

La última noticia que se conoce supone una victoria para BlaBlaCar y Uber. El jueves de la semana pasada, la Comisión Europea (CE) se ha pronunciado al respecto, y ha sido para alivio de las dos webs. La institución europea se ha posicionado a su lado al mostrarse en contra de prohibir los servicios que ofrecen.

Esta noticia no ha sentado bien a la asociación de taxistas, que lleva acusándolas de competencia desleal desde que se crearon. Los taxistas  denuncian que estos servicios de transporte no ofrecen ninguna garantía a los clientes y  no pagan impuestos. En el lado opuesto, se defienden alegando que lo único que hacen es poner en contacto a particulares ofreciéndoles compartir los gastos de viaje, y encima de esta manera ayudan a reducir el tráfico en las carreteras.

Es cierto que este tipo de servicios que ofrecen webs como BlaBlaCar o Uber ponen en peligro la ya precaria situación del gremio del taxi y del autobús, pero también son parte de los nuevos tiempos y no es conveniente negarse al progreso. Ya que es lo que estas web representan al disponer de una mayor variedad de ofertas a un menor precio e impulsar de este modo  la competencia, el crecimiento económico y el empleo. No se pueden poner puertas al campo por parte de colectivos que no quieren competir con las nuevas armas que da la tecnología.

Ana Aguilar, una de las portavoces de Uber, afirma que entiende la postura de los taxistas y autobuseros, “es un intento desesperado de proteger una situación ancestral y tratar de impedir que nuevos actores entren en el mercado”.

En cuanto al marco legal, los expertos consultados entienden que aún hay muchas leyes elaboradas antes de la llegada de internet. Es por este motivo por el que estas webs se salvan. No hay un marco legal que se ajuste a los servicios que prestan, por lo que pueden seguir operando e ignorando lo que distintas asociaciones del transporte tienen que decir sobre su condición de ilegalidad.

Otros casos

Otros dos sectores que atraviesan enfrentamientos parecidos son el hotelero y el de restaurantes contra las webs que ponen en contacto a particulares para alquiler o intercambiar viviendas y con los portales de rebajas en restauración.

La patronal hotelera estima que en España hay casi 1,5 millones de viviendas turísticas al margen de la ley y de cualquier norma en la que sí están campings, alojamientos rurales o apartamentos reglados y exige que se tomen medidas contra estas webs. Ciudades como Barcelona ya lo han hecho y otras como Madrid han anunciado su intención de ponerse a ello.

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