La recuperación del apetito por el riesgo es un hecho, lo que es una incógnita es el tiempo en el que esto se traducirá en subidas constantes del mercado. Por lo pronto, esta semana ha sido la que ha marcado la recuperación, y no de cualquier forma. Lo vemos en este gráfico del S&P 500:
Primero rompió la resistencia que trazaban los máximos anteriores, marcada en línea roja discontinua, y ahora ha roto al alza la cuña con la que amenazaba estar anunciando un agotamiento de la tendencia. En todos los estudios chartistas, esta formación se considera bajista y cuando rompe al alza suele hacerlo con fuerza.
Según los analistas, con estos nuevos máximos (el Dow Jones también ha marcado dos en las dos últimas jornadas) el mercado estaría anticipando que la Fed lleva razón en sus pronósticos y que la economía estadounidense recupera el pulso tras un invierno en el que volvió a estar contra las cuerdas como consecuencia de las sucesivas olas de frío.
El dato de empleo de hoy, en línea con lo previsto no añade presión a la caldera y supone que la Fed puede seguir adelante con su calendario para la retirada de estímulos pero que el empleo aún no ha mejorado de forma tan significativa como para pensar en un horizonte de elevación de tipos de interés.
Y también cabe decir que en Wall Street ha gustado las medidas anunciadas por el Banco Central Europeo. Hacía ya meses que desde el otro lado del Atlántico se presionaba a Alemania para que permitiera algún tipo de estimulación de la economía, ya que se consideraba que la parálisis de la economía europea era en realidad el mayor peligro que había sobre la mesa de la economía global.
Tampoco conviene darle más crédito a todo esto del que realmente tiene. A partir de la semana que viene lo realmente importante será la situación en China, Brasil o Singapur, vaya usted a saber, si es que se quiere buscar una excusa para cualquier cosa, fundamentalmente correcciones.
En definitiva, que las cosas han quedado tan bien que si no fuera porque el volumen sigue sin acompañar ni en lo más mínimo pensaríamos que han pasado ya todos los peligros. Pero no, en realidad nunca hay que pensar así en Bolsa porque el peligro está en la siguiente noticia, y eso es incontrolable.
Al cierre, el Dow Jones avanzó un 0,52%,. el S&P 500 un 0,46% y el Nasdaq Composite un 0,59%.

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