¿Por qué prolifera el culto a la comida gourmet internacional y no a nuestros magníficos bocadillos españoles? Esta pregunta es la que se hicieron unos jóvenes emprendedores madrileños para poner en marcha una iniciativa pionera que está rompiendo en los picoteos de la capital: “Bocadillo de jamón y champagne” se llama el local. ¿El modelo de negocio? Algo tan simple como convertir nuestros bocatas típicos en un lujo para el paladar a base de materias primas de primerísima calidad. Pan cristal o de obrador recién hecho, embutidos Premium -por supuesto el mejor jamón ibérico- y un buen champagne constituyen el nuevo maridaje de moda en pleno barrio de Justicia, concretamente en Fernando VI, que se está transformando en una de las calles más chic de la capital. No le falta de nada: moda, una completa oferta gastronómica, tiendas de decoración, de alimentación…
A tener en cuenta en este nuevo establecimiento el delicioso perrito español con butifarra blanca (si lo llevamos a Nueva York nos hacemos ricos, advierten en la carta) y el de mortadela trufada (posiblemente el mejor que yo haya probado, incluso más rico que los elaborados en la mismísima Toscana). Varias combinaciones irresistibles con el jamón como ingrediente principal, otro de presa ibérica y uno de lomo completan la carta que está haciendo las delicias de los amantes de los bocatas. Pero atención al gazpacho y sobre todo al salmorejo casero servidos en copas. ¡Riquísimos!
Aunque si lo que preferimos en estos ocasos estivales es disfrutar de una cena como mandan los cánones y con el añadido de la mejor puesta de sol de la ciudad, hay que disfrutar de la recién inaugurada carta del que ya se ha convertido en un clásico de los veranos madrileños: el Tartan Roof de la azotea del Círculo de Bellas Artes.
Influencias orientales y fusiones pintorescas convierten la velada en una divertida experiencia culinaria. Sin duda yo comenzaría por un entrante novedoso: el jugo frío de coco. Además de refrescante cuenta con un sabor delicioso y una textura de lo más agradable. Para no perderse el tartar de salmón sobre hojas de sisho ¡la combinación de ingredientes es acertadísima! O la tempura de cangrejo de concha blanda con Kimuchi, un plato crujiente y picante. Continuaría con un bocado original: la mini hamburguesa de panceta con encurtidos de chucrut y pepino. ¡Está tan buena que te quedas con ganas de pedir otra!
Para los platos más consistentes una buena opción es una receta coreana que hará las delicias de los fanáticos del arroz. Se trata de una propuesta muy aromática que combina varios tipos de arroz con huevo a baja temperatura y salsa de ostras. Los que buscan fusiones arriesgadas deben probar los tacos de rabo de toro deshilachado: este mix mexicano-español está muy logrado y resulta sabroso. O los garbanzos con algas que acompañan al salteado de lomo bajo marinado en miso.
Tras este festival gastronómico previo merece la pena dejar hueco para saborear un postre imprescindible: el chocolate a dos temperaturas con Baileys y nata semi-montada. Cremoso, diferente, aterciopelado y con una combinación de sabores adictiva. ¡Repetirás!
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