Wall Street ha culminado su segunda bajada consecutiva y aunque se encuentra muy lejos de una situación de verdadera preocupación desde el punto de vista técnico más allá de esa sobreventa que mantenía hasta hace dos días, lo cierto es que la preocupación va en aumento por las noticias que van llegando desde Irak.
No gusta nada la perspectiva de un enfrentamiento prolongado en el país que ponga de nuevo en peligro el ‘statu quo’ en el petróleo que, como no podría ser de otra forma, se anotó una buena subida y está en máximos de los últimos nueve meses.
Esto lo ha condicionado todo y nos deja con una duda fundamental. ¿Como hubiera reaccionado el mercado al dato de aumento de las peticiones iniciales de desempleo en una jornada normalizada? ¿Es un buen o un mal dato para el mercado?
Recordemos que no es la primera ocasión en la que un repunte de las peticiones iniciales de desempleo es celebrada por todo lo alto por Wall Street, en especial cuando existen temores como los que ahora teníamos y que han pasado a segundo plano por Irak. Esto es, perspectiva de que una mejora sustancial del empleo provoque un adelanto de las subidas de tipos de interés por parte de la Fed.
Nos quedamos con la incógnita de saber cómo hubiera valorado Wall Street un dato ligeramente negativo, cuando se esperaba uno ligeramente positivo. En realidad, no supone un grave contratiempo para la economía y simplemente pone de nuevo de manifiesto que el mercado laboral no termina de tomar la velocidad de crucero deseada, pero lo mismo se lo hubieran tomado a la tremenda, que nunca se sabe.
En lo que tengo menos dudas es en que el dato de ventas minoristas ha sido malo sin paliativos y que eso no le gusta nunca a Wall Street, por mucho que la revisión del dato de abril haya supuesto una fuerte corrección al alza.
Lo que está cada vez más claro es que la Fed está avanzando por el filo de una navaja tratando de retirar estímulos sin que todo el tinglado se venga abajo y que esta operación tenga éxito depende de un factor fundamental, que la recuperación sea creíble y aliente a los inversores a apostar por el futuro. Las dudas colocan la estrategia en un punto realmente difícil, así que hay mucha expectación con la reunión de la Fed de la semana que viene.
O sea, que más complicado que de costumbre y encima Irak amenazando con convertirse en un polvorín…
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0.65%, el S&P 500 un 0,71% y el Nasdaq Composite un 0,79%.
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