¿Cómo combatir la corrupción?

18/06/2014

Carmela Díaz.

manosLos españoles lo tienen clarísimo. Proponen fórmulas y soluciones repletas de sentido común incidiendo en todos los ámbitos: político, judicial, moral y hasta cultural. Cosa bien diferente es que los que tienen potestad para ejecutar tengan ganas de escuchar. O de actuar…

Todo comenzó hace un par de semanas. Casa del Libro organizó un concurso para regalar ejemplares de una novela que está haciendo mucho ruido porque desvela (hasta el fondo) los secretos del poder en España: El sexto hombre. Para ganar, los lectores solo debían responder una sencilla pregunta ¿Cómo combatirías la corrupción? Y la sorpresa vino en forma de numerosas (y extensas) respuestas. Prácticamente todos apelan a la VOLUNTAD para cambiar las cosas. Pero además, sugieren unas soluciones muy interesantes de las que recopilo las más llamativas, referenciando al autor de la misma con su nombre o nick.

carmelamodernanombreA. Futuagas y Julio D. destacan la importancia de señalar, humillar e incluso apartar públicamente a los corruptos frente a la pasividad imperante en nuestra sociedad al respecto.

Al. García sugiere fijar sueldo públicos altos para evitar tentaciones, acompañado de un endurecimiento de las penas por delitos de corrupción. Honorio Mayor se retrotrae al origen de todo proyecto político ¿por qué no firmar ante notario las promesas electorales?, se plantea.Y reducir el número de concejales y alcaldes, es decir, pone su foco en la política local.

Una de los temas polémicos de los últimos días también tiene cabida entre las propuestas ciudadanas: reducir considerablemente el aforamiento. Según Juglar, aforados solo el Jefe de Estado y el Presidente del Gobierno. Y los declarados culpables directamente a la cárcel y sin ningún privilegio que conceda la ley a los reos, añade.  Retamilla es otro de los que reclaman la eliminación del aforamiento, señalando la necesidad de incompatibilizar política y empresa privada. Tampoco se deja en el tintero un clamor popular: jueces elegidos democráticamente por los ciudadanos.

Assumpció Massanet toca otro asunto que está en boca de todos: la regeneración política. Debe acceder al poder alguien que corte por lo sano, un Presidente del Gobierno totalmente nuevo, que no tenga nada que perder.

Jimm y Marcos Casero lo tienen muy claro: los corruptos deben devolver hasta el último céntimo de lo robado. Solo si temen que el dinero se esfume tendrán más cuidado en robarlo y gastarlo. Marcos va más allá. Como el parné que se llevan es del pueblo, los corruptos deben realizar actividades sociales hasta pagar su deuda: limpiar calles, cuidar de personas que lo necesiten, ayudar en labores sociales… Que trabajen hasta que se recupere todo lo que sustrajeron. Y no solo ellos, también sus allegados.

Mariano Gamarra opina que al final de la legislatura, si fuese preciso, los cargos públicos deben responder con sus bienes de su gestión.

Algunos lectores hacen una reflexión clave respecto a la educación, la cultura y hasta la lectura. Rubén Díaz nos aporta una sentencia rotunda: un pueblo culto es un pueblo ético. Montse Alfonso Lastra ahonda aún más en este aspecto. Para ella la raíz del problema es el individualismo, el egoísmo y el no valorar que formamos parte de una comunidad: la base del problema es cultural. Todos deberíamos apreciar nuestra región y país como a nuestra familia.

LU continúa por esta misma línea: la corrupción se acabaría si desde los colegios y hogares se fomentara la honradez en lugar de favorecer la cultura de la pillería.

También tenemos a quienes como José Mendoza directamente se mojan por unas siglas: él intentaría convencer a todos los ciudadanos para votar a Podemos en las próximas generales.

Paz Rubiera es pesimista porque cree que la corrupción se ha instaurado en los tres poderes del estado, el ejecutivo, el legislativo y el judicial siendo una característica del sistema, inherente a él. Pero hace una llamada clara a los españoles para que despertemos de un letargo que nos perjudica: modificar esta situación está en nuestras manos, nos advierte.

Finalizo con Christian que da la causa por perdida. Afirma que solo en un mundo perfecto la corrupción sería cosa de las novelas, pura utopía.

 

Resumiendo, estas son algunas de las propuestas de los ciudadanos:

–          Voluntad e involucración por parte de todos

–          Señalar, humillar y apartar públicamente a los corruptos

–          Firmar ante notario las promesas electorales

–          Sueldos públicos altos

–          Reducir el aforamiento

–          Despolitización de la Justicia

–          Regeneración política

–          Dar una oportunidad a las nuevas siglas

–          Endurecimiento de las penas por corrupción y responder con sus bienes de lo robado

–          Realizar labores para la comunidad

–          Incidir en la educación y en la cultura del esfuerzo y la honradez.

¿Qué os parece? ¿Y vosotros cómo combatiríais la corrupción?

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