Un informe elaborado por Carmen Martínez, Álvaro Menéndez y Maristela Mulino, del Servicio de Estudios del Banco de España, y publicado en el Boletín Económico de junio demuestra que el crédito bancario a las empresas se ha contraído el 23% desde 2009. Sin embargo, entre el 35% y el 40% de las compañías no han sufrido el cierre del grifo de la financiación bancaria. El porcentaje de estas empresas con acceso al crédito bancario aumentó el año pasado, «en línea con la incipiente recuperación económica».
Esas empresas ‘privilegiadas’ por la financiación de los bancos han tenido un mayor dinamismo de las ventas y del empleo, además de obtener unos niveles de rentabilidad más altos y una posición financiera más sólida. Para los expertos del Servicio de Estudios del Banco de España, el mayor crecimiento de las empresas que han experimentado un incremento de los préstamos bancarios y su mayor solidez financiera «han debido contribuir a elevar su demanda de fondos al tener un mayor margen para hacerlo».
Y la mejora de la situación económica y financiera de estas empresas ha facilitado su acceso al crédito, ya que han sido percibidas como más solventes por parte de las entidades financieras.
«Durante los últimos años se ha producido un proceso de reasignación gradual de los recursos financieros disponibles, destinándose en mayor medida hacia aquellas empresas con una mejor situación económica y financiera», señala el informe.
Otra característica bastante común a estas compañías, especialmente en el caso de las pequeñas y medianas empresas, es que tienen cierto grado de actividad exportadora. Los expertos del Servicio de Estudios del Banco de España parecen indicar que los bancos, a la hora de decidir si dar un crédito a una pyme, valoran especialmente que tenga ventas en el exterior, como señal de dinamismo de su negocio.
El ladrillo y la energía, ovejas negras
La investigación del Servicio de Estudios certifica que las empresas que más han visto reducir el acceso a la financiación bancaria son las relacionadas con el sector de la construcción y el inmobiliario, y las energéticas, que han sufrido un descenso del 25%.
El ladrillo es, de lejos, el sector que más ha sufrido la crisis. La fuerte caída de la inversión y, por tanto, la menor necesidad de financiación en actividades como las renovables tienen mucho que ver en que la energía acompañe al ladrillo como los sectores con menos crédito.
Las empresas que tenían una mayor dependencia de las entidades financieras que han necesitado ayudas y han sido reestructuradas o absorbidas han tenido más problemas de acceso a la financiación bancaria. No todas estas compañías han sido capaces de sustituir completamente el crédito que dejó de llegar de las entidades en crisis.
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