Año de despedidas. Acaba de dejarnos, por sorpresa, Manuel Fernández ‘Lito’, ocho meses después de dejar la secretaría general de MCA-Metal de UGT. Nada más y nada menos que 35 años rigiendo los destinos de los trabajadores de metal, a los que en las últimas décadas se sumaron los de construcción e industrias afines.
Lideró con pericia la federación más grande de UGT. Su gran destreza en el diálogo le llevó a obtener los convenios colectivos más importantes para los millones de trabajadores que representaba. Su fuerza era la razón de sus reivindicaciones. Sus acuerdos, en muchos casos, abrieron camino para otros muchos trabajdores de otras actividades. Junto al hoy lider de CCOO, Juan Ignacio Fernández Toxo, lideró el sector del metal durante décadas.
Comenzó a trabajar en Ensidesa, hoy ArcelorMittal, donde también inició su trayectoria sindical como secretario de organización de la sección sindical de UGT en la factoría de Veriña (Asturias), cargo que también desempeñó en la Unión Comarcal de UGT-Gijón y en la Unión Regional de UGT-Asturias. También fue miembro de la Comisión Ejecutiva de la Federación Socialista Asturiana y diputado regional en Asturias por el PSOE en las dos primeras legislaturas, además de miembro del Comité Federal del PSOE.
Poco después daría el salto al ámbito nacional del sindicato. Desde el 22 de octubre de 1988 fue designado secretario general de la Federación del Metal, siendo reelegido en 1990, 1994 y 1996. Después vendría el congreso de fusión entre Metal y la federación de la construcción que dirigía Manuel Garnacho donde saldría como dirigente de la nueva federación en 1998.
Actualmente, era presidente de la Federación del Metal, Construcción y Afines (MCA UGT) y presidente de la Fundación Anastasio de Gracia. Desde que el 22 de octubre de 1988 fue designado para el cargo, fue reelegido en sucesivos congresos, en 1990, 1994 y 1996.
Toda una vida dedicada al sindicalismo, incluido un intento de liderar UGT, echándole un pulso a Cándido Méndez al poco tiempo de haber sustituido a Nicolás Redondo. Por muy escasa diferencia perdió toda opción y desde entonces fue el más fiel de los aliados.
Como le gusta decir, «los sindicalistas nunca se jubilan» y él era un sindicalista de los pies a la cabeza, al que al final le ha fallado el corazón. Tras su marcha en octubre de su ‘casa’ de más de 35 años, se ocupaba de presidir la Federación del Metral, Construcción y Afines, cargo que repartía con la presidencia de la Fundación Anastasio de Gracia.
Su marcha coincidió con uno de los momentos más difíciles de UGT, después del problema de las viviendas de la PSV, ante las denuncias de posible corrupción, que Lito achacaba a una guerra abierta desde la derecha para acabar con las organizaciones sindicales. Lito siempre se reveló con que los sindicatos formaran parte del «sistema» porque siempre han lucha contra él, buscando lo mejor para los trabajadores en salarios, salud, conciliación de la vida familiar…
Como le gusta decir, «los sindicalistas nunca se jubilan» y él era un sindicalista de los pies a la cabeza, al que al final le ha fallado el corazón. Tras su marcha en octubre de su ‘casa’ de más de 35 años, se ocupaba de presidir la Federación del Metral, Construcción y Afines, cargo que repartía con la presidencia de la Fundación Anastasio de Gracia.
Siempre amigo y compañero. Hasta siempre, ‘compañero del metal’.
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