Lo que ocurre ahora mismo no es una cuestión que pueda soslayarse con unas declaraciones de Draghi o con promesas de medidas de tal o cual tipo. Lo que están haciendo los mercados europeos es darse un baño de realidad. El único de los índices que merecía estar donde está, el Dax alemán, ve cómo la economía de la locomotora europea lanza señales de peligro y, como es normal, responde cayendo.
En cuanto al resto, efecto dominò del bueno. Sin Alemania, Europa no es nada. Y miren que no hablo de la Eurozona, mal que les pese a los británicos. Sin Alemania tampoco Gran Bretaña tiene mucho que hacer, les guste más o menos. Hace ya muchos años que todo pivota en la economía europea en torno a Alemania y la crisis no ha hecho sino exagerar este fenómeno.
Para lo negativo, cualquier mercado se puede descolgar, como pasó con los índices periféricos en su momento. Pero para lo positivo, sin Alemania no se va a ninguna parte. Y si no hay nada positivo en Alemania, pues a donde se va es el carajo. Así de simple y así de contundente.
¿Quiere esto decir que por fin hemos llegado al momento en el que nos vamos a enfrentar con la tantas veces anunciada ‘gran corrección’? Será así si los resultados empresariales que esta misma noche comienzan a presentarse en Estados Unidos tampoco satisfacen a la concurrencia y Wall Street se suma decididamente a las caídas. Pero si Wall Street no sigue el ejemplo europeo terminará por arrastrar de nuevo al alza a los índices el Viejo Continente.
Técnicamente, la zona de peligro inminente está en torno al nivel del cierre de hoy. Los 9.750 puntos del Dax inaugurarían oficialmente una tendencia bajista de corto plazo al certificar máximos y mínimos decrecientes. El problema es que con el Commerzbank tocado seriamente por una implacable investigación judicial estadounidense y con las industrias exportadoras en entredicho tras certificarse que cada vez venden menos fuera del país, ¿quién va a liderar una posible recuperación?
Yo no apostaría ni un euro, pero ya saben que nada le gusta más al mercado que llevarme la contraria. Eso sí, hemos conseguido algo de lo que veníamos pidiendo a voces: rango diario, volatilidad.
Al cierre, el Dax se dejó un 1,35%, el FTSE un 1,25%, el CAC un 1,44% y el Ibex un 1,83%.
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