Avisó Alemania de que las cosas en Europa no están precisamente para hacer fiestas y Francia e Italia han corroborado hoy los peores presagios. Mientras el consenso de mercado esperaba ligeras subidas, la producción industrial de ambos países se ha despachado con severas bajadas, lo que ha terminado por dejar caer del decorado de «mundo Disney» que mantenían aún los mercados y tener que enfrentarse a la dura realidad.
Y la dura realidad es que no carbura adecuadamente casi nada en Europa y que lo de Francia comienza a ser ya más que preocupante, por los datos cada vez peores que arroja y por la escasa capacidad de cambiar cosas de la que hacen gala las autoridades francesas, el país europeo con mayor peso del sector público y con mayores rigideces estructurales.
Francia no es ya ni por asomo lo que era y su influencia en la UE ha caído tantos enteros como en el entorno económico mundial, pero quien tuvo retuvo y sigue siendo la segunda mayor economía de la Eurozona, le pese a quien le pese. Y la segunda mayor economía de la Eurozona atraviesa por problemas serios, lo que vuelve a poner en un brete a toda la Eurozona.
Al tiempo, Italia da muestras de haber cerrado algunas heridas en falso y alterna buenos datos macroeconómicos con otros que dicen todo lo contrario, que es lo que ha ocurrido hoy. No está tampoco la tercera mayor economía de la Eurozona para muchas florituras y esto envía un mensaje de incertidumbre a los «periféricos» que siempre se ven más en peligro por cualquier crisis.
Pero todo esto quedaría en nada si no hubiera un factor añadido que nos mete de llevo en un «deja vu» en que revivimos los peores temores de años atrás. Temores que creíamos cosa del pasado. Se trata del desplome del Banco Espirito Santo, el banco portugués que en su día esquivó el rescate y que ahora parece abocado no ya a un rescate sino a medidas incluso más dolorosas, con lo que ello tiene de negativo para la economía portuguesa.
Una vez más vuelve a estar sobre la mesa la pregunta eterna: ¿Y los supervisores? ¿Nadie fue capaz después de todo lo que ha pasado de apercibirse de que Banco Espirito Santo era un polvorín? Y nuevo ridículo de las agencias de rating, que ahora están degradando la calificación de la entidad, a posteriori, como siempre.
Total que tenemos una economía debilitada y un sistema bancario que dista mucho de estar en perfecta forma. Es más, también la banca austriaca lleva lo suyo en el Este de Europa. El problema es que nada de lo que uno pueda imaginar puede ser de aplicación inmediata. Cualquier cosa que se quiera hacer tardará al menos un año en aplicarse si se sigue la costumbre comunitaria de enredarse en burocracias y formalismos.
Con estos ingredientes, veamos en qué situación técnica nos encontramos, porque tiene una posibilidad de salida al alza inmediata y muchas más de venirse abajo con estrépito:
El asalto a la barrera de los 10.000 puntos pudo darse por fracasado tras cuatro intentos y el mercado se ha encontrado con alicientes que le llevan a corregir. ¿Hasta donde? Precisamente los mínimos de ayer marcaban el primer lugar de soporte en el Dax y han sido rotos de forma clara, aplastante. Pero no ha caído hasta cualquier sitio y ahí es donde radica la última esperanza.
La línea roja es la banda superior del canal roto para intentar el asalto a los 10.000 puntos y no es inhabitual que tras la ruptura se retroceda de nuevo hasta la línea rota. Ha sido tocar hoy esos niveles y comenzar la recuperación. La incógnita reside en saber si será suficiente esta línea. Si no lo es, las mayores posibilidades se centran en un descenso, posiblemente en dos tramos, hasta la línea inferior de aquél canal…
Desde mañana comenzaremos a ver con algo más de nitidez en qué escenario nos encontramos. De momento, bajista de corto plazo de forma clara.
Al cierre, el Dax se dejó un 1,52%%, el FTSE un 0,68%%, el CAC un 1,34% y el Ibex un 1,98%. Para los más curiosos, el PSI portugués perdió un 4,18%.

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