Venían las cosas mejorando desde la madrugada asiática y en Europa los mercados se han puesto las pilas, aunque unos más que otros y sin terminar de disipar la sensación de debilidad que se ha enviado en las últimas jornadas.
Como primer condicionante para no lanzar las campanas al vuelo, veamos un gráfico del Dax en velas diarias en el que podremos apreciar dónde nos hemos quedado exactamente:
Ahí lo tienen. El rectángulo rojo muestra la zona del entorno de los 9.800 puntos, un nivel que ya ha demostrado haber funcionado indistintamente como resistencia o como soporte y en el que curiosamente nos hemos quedado al cierre de la jornada de hoy.
La cosa no tiene de momento mayor importancia, especialmente por el hecho de que el índice alemán ha subido más del 1% y posiblemente es el que mejor perfil ha mostrado a lo largo de la sesión. No se puede pedir que en un solo día se de la vuelta a un calcetín que lleva varios días enredado en otras cosas.
Veamos el gráfico del Dax en velas de cinco minutos y podremos observar cómo su trayectoria alcista ha sido hoy absolutamente impecable, desde el huevo inicial hasta el cierre:
La línea roja representa el nivel de cierre del pasado viernes y podemos observar cómo ni se ha acercado a él en toda la sesión, cerrando muy cerca de los máximos del día.
Pero… no todo ha sido tan bonito en Europa y para botón de muestra traigo al selectivo español. Viendo el gráfico de nuestro Ibex en velas de cinco minutos la sensación de confianza no es tan clara:
Como puede apreciarse el perfil es completamente distinto al del Dax. No tiene absolutamente nada que ver y lo que refleja es el castigo de los inversores a los índices periféricos como consecuencia de la «crisis del Banco Espirito Santo«.
En el mercado se están deshaciendo constantemente posiciones en renta variable en estos países ante la posibilidad de que la crisis se haya cerrado en falso. De momento, el asunto del banco luso se está saldando con una subida de los tipos de interés de la deuda periférica que refleja que la desconfianza de los inversores en estos países vuelve a crecer.
En general, la mayoría de los analistas insisten en que los problemas del Espirito Santo están acotados y que son los que son, por lo que no es de prever ningún tipo de contagio, pero lo cierto es que el dinero ha salido corriendo. Ya saben, no hay nada más cobarde que el dinero.
Eso sí, de lo que no ha vuelto a oírse hablar es del Erste austriaco. Tienen en la zona de influencia alemana y en la propia Alemania una gran facilidad parea «hacer desaparecer del mapa» las cosas que no les convienen. Tampoco habla nadie de la bombra de relojería que son los bancos de los lander…
Volviendo a la sesión y a lo que nos puede deparar el inmediato futuro, prudencia. Sólo con el Dax claramente por encima de los 9.800 puntos podemos pensar en que pueda volver a intentar la escalada hasta la zona de máximos. Mientras tanto, las posibilidades de que vuelva a adentrarse en el movimiento lateral que ya describió en los últimos meses son bastante grandes.
Y, de igual forma, convendría vigilar los perfiles de los distintos índices porque para que una salida al alza pueda ser creíble debe ser más homogénea de lo que ha sido hoy. Pero que mucho más.
Al cierre, el Dax avanzó un 1,21%, el FTSE un 1,84%, el CAC un 1,78% y el Ibex un 0,64%.



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