En principio, haber dejado atrás el Dax de nuevo la resistencia de los 9.800 puntos es un dato a favor de quienes esperan que haya un nuevo tramo al alza, aunque los condicionantes siguen siendo muchos. Veamos los pros y los contras, comenzando por el gráfico del indice alemán en velas diarias:
Como puede apreciarse, el cierre queda muy por encima del rectángulo rojo que marcaba la resistencia de los 9.800 puntos y eso nos da un respiro. La escasez de volumen, en cambio, nos vuelve a traer al terreno de las preocupaciones, salvo que prefiramos pensar que ya estamos en verano y con volúmenes veraniegos.
Adicionalmente, el apoyo del retroceso del Dax en la línea verde es de libro. Muy frecuentemente los gráficos buscan ese tipo de apoyo para las salidas con más recorrido, pero eso ahora mismo nadie puede saberlo.
En contra, la proximidad de la zona de los 10.000 puntos en el Dax es otro problema a tener en cuenta. Con un mercado débil, este tipo de barreras pueden ponerse muy pesaditas y el Ibex tiene también ante sí la de los 11.000 puntos…
Lo peor para estas barreras es que en el caso del Dax ya es algo más que una resistencia psicológica, que también lo es. Técnicamente, los 10.030 puntos se han mostrado inexpugnables y, para colmo, el amigo americano tiene al S&P 500 al borde de los 2.000 puntos, que esa sí que puede ser una barrera a considerar.
Porque la clave del inmediato futuro o está tanto en los niveles que logren alcanzarse sino en la sensación de solidez que tengan las subidas- Si el volumen sigue de capa caída y si cada vez que pasa cualquier cosa el mercado reacciona con caídas exageradas que no concuerdan con la magnitud real del problema, mala cosa.
Esta vez, los índices europeos han entrado en problemas por causa de un banco que en el concierto europeo no debería tener ni la más mínima influencia. Banco Espirito Santo, que me perdone mi madre, que es portuguesa, a los alemanes no les debería ni tocar un pie. Pero claro, eso sería si Alemania no tuviera también lo suyo con los datos macro…
Es fácil echarle la culpa de todo a un pobre banco que en el concierto europeo es un pigmeo. Mucho mejor que decir que estamos preocupados porque Alemania se cae y Francia se hunde sin remisión, que es lo que de verdad preocupa.
Por eso, cuando hoy en China se ha anunciado un buen dato de PIB quedaba claro que habría subidas y reacción. Curiosamente, Alemania necesita a China como comer, y Francia posiblemente también, porque en sus mercados interiores no van a encontrar la fortaleza que necesitan para salir del bache en que se encuentran y ya sabemos todos lo que hicieron con los mercados de sus clientes / amigos / hermanos / socios europeos.
Si además la subasta de deuda de Portugal ha demostrado que el dinero sigue fluyendo hacia el país más allá del problema coyuntural que tenga uno de sus principales bancos, se relaja la presión sobre la deuda y los que salen beneficiados son los mercados bursátiles. Dos pájaros de un tiro se llama eso.
Pero mañana no habrá dato de PIB chino ni subasta portuguesa. ¿Necesitarán los índices europeos cualquier otra cosa en la que apoyarse o serán capaces de seguir adelante solitos y sin más ayudas? Personalmente no confío demasiado en la capacidad de las Bolsas europeas en este momento, pero si Wall Street se empeña en seguir adelante, Europa terminará por imitar el movimiento, como casi siempre.
Total, que estamos un poco más arriba que ayer y con algún condicionante menos para seguir subiendo, pero no hay ni demasiada fuerza ni claridad alguna. Mañana más, a ver si salimos un poco de esta duda perpetua…
Al cierre, el Dax avanzó un 1,44%, el FTSE un 1,11%, el CAC un 1,48% y el Ibex un 1,84%.

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