La emisión de bonos necesariamente convertibles por acciones de Telecom Italia, anunciada el miércoles 16 de julio, sigue su curso, después de que las entidades que dirigen la operación hayan sondeado al mercado. La operación, destinada a inversores institucionales, se eleva a 750 millones de euros con una duración de tres años.
Pero más allá del éxito que apunta que va a cosechar esta emisión, está los objetivos estratégicos de Telefónica en la operadora italiana, una vez que se aprobó la escisión de la sociedad instrumental Telco (con la que mantenía su participación en la compañía junto a socios italianos: Generali Group, Intesa Sanpaolo y Mediobanca,). Telefónica cuenta un 14,8% de Telecom Italia de forma indirecta.
Ahora, el grupo que preside César Alierta ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que, después de la colocación de los bonos, su presencia en Telecom Italia quedará entre el 8,3% y el 9,4%, en los niveles anteriores a septiembre de 2013.
Señala además que «la operación permite cristalizar una parte significativa de la fuerte revalorización que la participación indirecta de Telefónica en Telecom Italia ha experimentado desde entonces y, al tiempo, mantener exposición sobre su potencial revalorización futura hasta el precio de canje máximo».
Y añade que la desinversión parcial «permite a Telefónica neutralizar de forma preventiva aproximadamente la mitad del eventual aumento de deuda neta que se produciría tras la escisión de Telco».
Si bien el diseño de la transacción conlleva estas «protecciones», existen causas estratégicas que apuntan a uno de los mercado prioritarios de Telefónica: Brasil. Dispondrá de las acciones de la operadora transalpina, a través de un eventual canje anticipado, si es necesario por los organismos de defensa de la competencia de Brasil, mientras que además puede alegar que su peso en la italiana se ha reducid drásticamente (ya renunció a estar en el consejo).
Porque lo que más importa es la batalla por la telefonía móvil en Brasil, en donde la compañía de Telefónica, Vivo, ocupa el primer puesto. Si bien no quiere quedar fuera de un posible reparto de TIM (la filial de Telecom Italia), que se disputan Claro (de Carlos Slim) y OI (participada por Portugal Telecom, y que también despierta el interés de otros operadores internacionales.
Por otra parte, con esta jugada Telefónica gana tiempo (es una emisión a tres años) para seguir bloqueando la entrada de algún nuevo competidor de Vivo, ya que en el mercado se estaba especulando con la posibilidad de queATT o Vodafone se lanzaran sobre la filial de Telecom Italia.
Con esta nueva vuelta de tuerca, la solución natural apunta hacia un reparto de TIM Brasil entre los tres operadores existentes en el país: Vivo, Oi -que se está replanteando sus acuerdos con Portugal Telecom- y Claro, la compañía integrada en el grupo América Móvil de Carlos Slim.
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