Pintan bastos en Alemania

21/07/2014

Miguel Larrañaga. Pintan bastos en Alemania y tan malita está la cosa que el mismísimo Bundesbank ha salido a la palestra a alertar de que en el segundo trimestre la economía alemana se ha estancado.

A buenas horas, mangas verdes. No puedo reprimir la expresión. Me causa una sorpresa permanente la increíble falta de reflejos de cualquier dirigente alemán, del nivel que sea. Son de carril y aunque les llevemos contando que las cosas están poniéndose feas para ellos desde hace más de un año, su suficiencia no les ha permitido pararse a analizar si, a lo mejor, tantas voces clamando en el desierto podían llevar razón.

No fueron capaces de reconocer señales de alarma en el deterioro de los datos macro mensuales. Tampoco lo fueron cuando el ritmo del crecimiento del PIB empezó a ser cada vez más pequeño. Una mala racha…

Pero hoy el Bundesbank ha salido a la palestra a decirle al mundo que Alemania está malita y que en el segundo trimestre, de crecer, nada de nada. El organismo que más tiempo dedica en el mundo a decir a los demás lo que tienen que hacer, incluso más que el FMI, ha estado tan ocupado en estos menesteres que no ha tenido reflejos ni tiempo para decirle a los suyos que las cosas estaban malitas.

Mire, señor Weidmann, déjese usted de recetas mágicas para todos, de sistemáticos «nein» a cualquier cosa, de poner trabas a todo lo que supone «más Europa» y concéntrese en poner de nuevo a su país donde debe estar. Y conste que si su país no fuera Alemania y no nos fuera a todos tanto en el asunto, le mandaría directamente al carajo.

Y por si no sabe por dónde tirar, le recuerdo unas pocas cifras que seguramente le refrescarán la memoria.

Ustedes, los alemanes, tienen un superávit comercial basado en lo que los europeos y americanos les compramos. Nos venden ustedes 54.600 millones de euros más de lo que reciben de la Eurozona. Y a los estadounidenses 36.200 y a los británicos 29.300 millones de euros. Ahí es nada.

Pero ustedes no son tan listos con respecto a Rusia, que les «calza » 27.000 millones en sus intercambios comerciales gracias a que ustedes son tan miopes que dependen casi exclusivamente de ellos para sus necesidades energéticas. Y tampoco son tan listos respecto a China, 11.100 millones de euros de déficit en la balanza comercial con este país.

¿Y qué? Sencillo. Que Europa, y llevamos advirtiéndoselo ya mucho tiempo, ya no puede importar sus productos y su potente superávit comercial ya no le va a salvar el cuello a su economía. Su déficit con China sigue creciendo y Rusia les tiene cogidos por el cuello con el precio de la energía.

De hecho, cosa curiosa, ustedes pagan su gas natural cuatro veces más caro que las empresas estadounidenses y su coste energético total es un 30% más caro que el del resto de la Unión Europea. Y encima poniendo trabas a las interconexiones «para dar gustito a Putin«.

Por eso, cuando las cosas se ponen complicadas ustedes pueden durante un tiempo vivir de su potencia exportadora, pero eso no es eterno y mucho menos si se cargan ustedes a la mano que les da de comer, en este caso que les financia su superávit.

Y lo peor es que no tienen ustedes salida a corto plazo. Con Ucrania convertida en un avispero y prácticamente todo su gas pasando por este territorio, algunas multinacionales, fundamentalmente las químicas, se preguntan qué va a pasar si la situación empeora.

Hace unas semanas parecía que no iba a empeorar, pero los acontecimientos se han encargado de demostrar lo contrario. La situación está fuera de control en buena parte de Ucrania, incluso del control de Putin.

A este paso, no es que no vayan a poder exportar a Europa sus productos porque los europeos estamos pasándolas canutas, es que no van a tener producto que exportar.

Pues los que mandan en la Bolsa saben todo esto y esas son las circunstancias que analizan cuando dicen eso de que «crece la tensión en Ucrania«. No nos engañemos, a los grandes flujos de capital, lo que pase en Ucrania les da bastante igual. Lo que analizan es qué consecuencias puede tener en esos sitios en los que no les da igual.

Y en estas salen ustedes, los tipos más listos de Europa con gran diferencia, los del Bundesbank, diciendo que el segundo trimestre ha sido una pena. Han cumplido una vez más con la máxima del economista: siempre acierta al contar que ha pasado pero es incapaz de decir lo que va a pasar.

En cambio, en el mercado, unos tipos menos listos pero con los pies en el suelo dedican muchas horas de su tiempo a anticipar lo que puede llegar a pasar. Se equivocarán o no, pero se pasan el tiempo «descontando escenarios» y ése es exactamente el que descuentan ahora mismo. Por eso ustedes bajan hoy casi el triple que el Ibex, el índice de ese país de holgazanes y manirrotos al que hace bien poco querían ustedes crucificar.

No digo yo que lo de por aquí no sea para crucificar a más de uno, pero lo que sí es claro es que en estas cosas el que esté libre de pecado que tire la primera piedra y ustedes, señores alemanes, también tienen sus pecadillos y tarde o temprano les pasan factura. Un poco de humildad les vendría a ustedes estupendamente…

Entre tanto, las Bolsas les van a poner en su sitio a no ser que veamos alguna respuesta de su gobierno. Esperemos que no impongan para ello ese ritmo paquidérmico del que hacen gala en las cosas europeas.

Al cierre, el Dax perdió un 1,11%, el FTSE un 0,31%, el CAC un 0,71% y el Ibex un 0,43%

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