Repsol presenta esta semana los resultados del primer semestre de este año, un periodo atípico marcado por la salida de Argentina tras colocar a JP Morgan los bonos con los que el Gobierno de Buenos Aires indemnizo a la empresa española por la expropiación del 51% de YPF. Esta transacción más la venta de la participación que la quedaba en la compañía argentina la ha supuesto unos ingresos por 6.000 millones de dólares.
Una cifra que le permite presentar unos resultados contables con niveles récord, así como una sustantiva reducción de la deuda y elevada liquidez. Ya el cierre del primer trimestre la deuda financiera neta del grupo se situó en 4.722 millones, con una reducción del 12% respecto de la registrada al cierre de 2013, debido básicamente a las desinversiones por el cierre de la venta de los activos de gas natural licuado (GNL) y de la participación en TGP.
El último trimestre y el conjunto del ejercicio cuentan con otras circunstancias relevantes, y una de ellas es la casi nula aportación de la producción de crudo en Libia, que prácticamente tiene paralizadas las exportaciones. La crisis de este país norteafricano, en parte olvidada por los conflictos más graves que viene otras áreas productoras de hidrocarburos, como es Irak, lastran o promueven los resultados de la multinacional española en función de su comportamiento.
Libia ha servido a Repsol para compensar la caída de la producción por la expropiación de YPF, pero ahora el control de los rebeldes de parte de los campos y la vías de exportación pesa sobre los resultados del negocio de producción de crudo, el motor del crecimiento de los últimos ejercicios. Rusia, por el contrario, es una de las zonas que mejoran el balance de la empresa que preside Antonio Brufau. Mientras, el efecto del fin de la alianza de Pemex es prácticamente nual.
En el área de refino los márgenes internacionales han sido flojos, si bien Repsol presenta las ventajas competitivas que le dan las inversiones realizadas en las refinerías de Cartagena y Bilbao.
La reducción de las incertidumbres por Argentina, el recorte de deuda y la elevada liquidez también está sirviendo para la mejora de la percepción de las agencias de calificación para la adjudicación de los ratings a la deuda de la petrolera. Si bien analistas, brókeres y agencias de calificación coinciden en que Repsol debe invertir, seleccionando sus objetivos -el grupo he reiterado que se centrará en países de la OCDE-, pero que debe aprovechar su elevadísima liquidez para crecer que la da una posición competitiva para invertir.
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