Récord sin lustre

23/07/2014

M. L.. El S&P 500 ha obtenido un nuevo máximo histórico al cierre, pero lo ha hecho con tan poca fuerza, con tan escasa convicción que casi ni sería digno de ser tenido en cuenta. Pero, ya se sabe, la estadística no sabe de calidad, sino de cantidad.

La subida ha sido pobre, de apenas tres puntos, pero suficiente para conseguir lo poco que necesitaba el S&P 500 desde ayer. En cambio, el Dow Jones no está acompañando y hoy ha decidido hacer un alto en el camino y tomarse un respiro, cerrando incluso en rojo. En teoría es el índice más ágil porque es el que menos valores contiene, ¿nos está queriendo decir algo al no volver a la zona en la que marcó sus últimos máximos?

En cambio, si nos vamos a la amplitud del mercado, obtenemos que los valores al alza han vuelto a superar con claridad a los bajistas en la jornada de hoy, con lo que tenemos un mercado completamente distinto al de hace una semana, cuando el Dow Jones marcaba máximos y el mercado bajaba. Ahora es el Dow el que baja cuando el mercado sube. Cosas veredes…

Pero si algo deja clara la operativa de estas últimas sesiones es que los resultados empresariales son los que mandan en este momento en las preferencias de los analistas para tomar referencias. Y resulta que en casi todos los casos están siendo mejores de lo esperado, lo que sin duda está beneficiando al mercado y debería suponer una mejora de la confianza.

Sin embargo, hay que tener muy en cuenta que una cosa es lo que dice la teoría y otra lo que dice la práctica. Y lo que dice la práctica es que cada vez que algún índice hace máximos comienzan a tomar protagonismo los agoreros de turno que hablan de la cada vez más cercana hecatombe, del inevitable recorte que vamos a experimentar más pronto que tarde y de lo mal parados que vamos a salir todos, en especial los que estén comprando ahora. Y no es uno ni dos, son muchos y esgrimen siempre poderosas razones técnicas que deberían habernos llevado ya al colapso.

Esto me recuerda que mi amigo Gonzalo, al que los recuentos de ondas le gustan tan poco como a mí y que los hace porque no queda otra, como yo, llama a este periodo en el que nos ha tocado vivir el mercado la «neverendingwave», lo que viene a ser la onda inacabable. Pero ahora no termina de subir ni termina de recortar, por lo que no es extraño que cunda la desconfianza.

Total, que estamos ante un nuevo máximo y hablando de desconfianza que, seguramente, es lo que quieren los que mandan en todo esto.

Al cierre, el Dow Jones bajó un 0,16%, el S&P 500 subió un 0,18% y el Nasdaq Composite también avanzó un 0,40%.

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