No es que las cosas hayan cambiado mucho en los mercados europeos, es que los índices periféricos prefieren siempre subir mucho y bajar más que adoptar una posición razonable, que sería lo más conveniente hasta que veamos qué ocurre definitivamente con los 9.800 puntos del Dax, porque de momento seguimos en las mismas:
Nuevamente hemos transitado por la zona de conflicto y otra vez hemos salido escaldados, con aparición de papel por todas partes. Eso sí, cabe reseñar que el índcie alemán jugaba en los últimos momentos de la sesión a recomponerse y volver a intentarlo, lo que es mucho más de lo que ha hecho en los últimos tiempos frente a esta barrera.
Lo cierto es que el perfil de la sesión del Dax no es tan diferente del que ha mostrado el Ibex. Las diferencias se concentran en la amplitud del movimiento, en la caída inicial y, sobre todo, en que el selectivo español logró concluir la sesión en zona de máximos y el Dax anduvo un poco remiso:
¿Explica el dato de paro la diferencia entre los dos gráficos? En realidad, no. Además del dato de la Encuesta de Población Activa tenemos un factor que siempre hay que tener en cuenta: los resultados empresariales. En la mañana de hoy ha habido resultados y van gustando al mercado, en especial los de la banca mediana, lo que en un índice tan bancarizado como el Ibex siempre tiene su reflejo.
En resumen, una buena alegría la de los índices periféricos, pero no tienen entidad para tirar del carro, así que hay que seguir esperando que el paquidermo alemán quiera despertar para ver hacia donde vamos. El PMI de hoy puede ser el primer paso…
Al cierre, el Dax avanzó un 0,42%, el FTSE un 0,34%, el CAC un 0,78%, y el Ibex un 1,89%. Muy bonito, pero mantengamos la calma y la precaución.

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