Lo peor de la jornada de ayer fue que el mercado quedó inerte a merced de los golpes y todo hacía presagiar que hoy sucedería lo mismo cuando el los futuros de los índices intentaron reaccionar tras un regular dato de empleo y luego, con el mercado abierto, todo se venía de nuevo abajo tras un gran dato del ISM que batía ampliamente las ya optimistas previsiones de los analistas.
Total que a eso de las cuatro y diez de la tarde teníamos sobre la mesa el mismo esquema de cosas que llevó en la víspera a que el mercado temiera y casi diera por hecha una subida de tipos de interés antes del plazo previsto en un principio. La economía va ‘demasiado bien‘, dicen por allí y eso no es compatible con el mantenimiento de tipos de interés cercanos al cero.
Lo cierto es que hay una incógnita grave sobrevolando toda esta cuestión. ¿La economía está bien o está bien porque los tipos están al 0%? Cualquier respuesta entra en el terreno de la hipótesis porque las QE puestas en marcha por la Fed han adentrado la economía en el terreno de lo desconocido y no hay modelos ni siquiera teóricos que arrojen luz sobre la respuesta que tendrá la economía y el mercado cuando todo se normalice.
Lo cierto es que son muchas las voces académicas que aseguran que con una inflación controlada una subida moderada de los tipos de interés no será problemas y que las empresas ya han demostrado con anterioridad que se mueven bien en ese entorno. Pero ahí es donde entra el siguiente interrogante. ¿Los niveles de beneficios son compatibles con otra situación de tipos de interés? Recordemos que no es oro todo lo que reluce y que algunas empresas significativas siguen sin alcanzar sus objetivos.
Pero el mercado dejó esto a un lado y al llegar el S&P 500 al nivel de los 1.915 puntos se puso en marcha una reacción. Primero tímida y luego algo más consistente que ha dejado las cosas en un lugar menos horrible que las zonas por las que transitaba. Particularmente, creo que al mercado le queda una bajada antes de la reacción «buena» hasta luchar con los 1.900 puntos en el S&P o muy cerca de ellos, pero bien podría darse la reacción desde el lugar en el que comenzó hoy sin mayor necesidad de bajadas.
Eso sí, la mejora no ha podido evitar que esta semana pase a la estadística como la peor del S&P 500 en dos años, como también ha ocurrido en el Dax alemán. Queda claro que a los pusilánimes los están sacando del mercado a estacazos, lo que me recuerda que agosto es el mes en el que los que mandan aún mandan más. De hecho son los únicos que siguen en el mercado. Puede que no sea casualidad.
Saldremos de dudas en unos días, pero entre tanto, prudencia. Las cosas se han puesto muy difíciles, pero que muy difíciles. Imaginen cuanto de difíciles que los todopoderosos señoritos se Goldman Sachs se han convertido en los campeones mundiales del ‘catacrack’ tras haber comprado un 3% de Banco Espirito Santo antes de que culminara sus últimas caídas en picado (más del 40% en dos días consecutivos). Terminarán sacando dinero también de esto, pero nos sirve de entretenimiento y satisfacción saber que los ricos también lloran.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,42%, el S&P 500 un 0,29% y el Nasdaq Composite un 0,39%.

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