Las alarmas, si alguna quedaba todavía sin activar, se han encendido bien tempranito esta mañana. Se esperaba un crecimiento del 0,2% de la economía italiana en el segundo trimestre, pero el dato ha sido de escalofrío: -0,2%. Dado que el primer trimestre registró una caída del -0,12%, Italia ha entrado oficialmente en recesión de nuevo.
Pero ese es el frío dato, desprovisto de alma. Veamos en un titular de MarketWatch, una página tan seria como que es del grupo del Wall Street Journal, cómo se puede interpretar el dato poniéndole un poquito de alma:
«Italia muestra que la Eurozona puede no haber abandonado nunca la recesión«. Ahí es nada y ahí está todo. Ese es exactamente el temor que se propaga por el mercado. ¿Qué salida de la recesión es esta en la que Alemania pierde fuelle a ojos vista, Francia las pasa canutas (o peor aún) e Italia ya ha certificado su vuelta a la recesión?
Me van a perdonar ustedes, pero solo hay una forma de definirlo en castellano puro: es una mierda de salida de la recesión. Eso es exactamente lo que creo y lo que cree el mercado. Es una engañifa numérica y estadística no sustentada por una mejora real de casi nada.
En términos bursátiles la salida de la recesión en la Eurozona es un simple rebote, pero no un cambio de tendencia. Es algo con lo que estamos conviviendo día a día. Los datos macroeconómicos nos dicen que todo va mejor, pero no hay mucho más empleo y si la comparación se hace en términos de empleo de calidad obtenemos resultados negativos claramente. Y sin más y mejor empleo todo es flor de un día y no se aguanta durante mucho tiempo.
Las perspectivas, por tanto, rozan el patetismo. Alemania en dificultades, advertidas desde el propio Bundesbank así que imaginen si son graves. Francia transitando por el filo de la navaja en un difícil ejercicio de funambulismo y con su economía virtualmente gripada… ¿Quién va a tirar de esto?
Miremos desde España. La mejora se sustenta principalmente desde el lado exportador. ¿Se mantendrá la potencia exportadora cuando la Eurozona entera se zambulla en la recesión? Siguiendo paso a paso el camino de los alemanes, la respuesta es no, claramente.
Y lo peor es que el camino está trazado y las posibilidades de que todo cambie por arte de magia son tan escasas como la capacidad de los politicastros de todo nivel que nos malgobiernan en esta Des-Unión Europea. Tardarán un par de años en ponerse de acuerdo para tomar alguna medida que no llegará a tiempo ni por casualidad y, mientras tanto, bloquearán cualquier iniciativa que pueda tomar el Banco Central Europeo que, por cierto, se reúne mañana.
Yo que Draghi mañana mismo presentaba la dimisión y me iba a casa. Miren ustedes que no es el bocachancla muy santo de mi devoción, pero he de reconocerle que ha intentado por todos los medios hacer cosas. Solo con su palabrería ha conseguido más que todas las cumbres europeas juntas, pero el mercado le ha tomado ya la medida y va a exigir hechos.
Él sabe mejor que nadie que no le van a dejar, que la quintacolumna bundesbankiana que tiene infiltrada en el consejo del BCE va a salir con los pies por delante a la primera de cambio defendiendo una ortodoxia que han confundido absolutamente con la inflexibilidad más absoluta.
Y mientras tanto, Italia marca el camino que va a seguir la Eurozona gracias a una banda de incapaces a los que todo le viene grande y que desde hace años se limitan a criticar por la espalda a la canciller alemana y reírle las gracias cuando la tienen delante.
No sigo, que me caliento. De todo esto hubo hoy en la sesión de las Bolsas europeas y todo el conjunto ha culminado una semana que podemos ver en barras de una hora en el Ibex y que da auténtico vértigo:
El miércoles pasado el selectivo español luchaba por recuperar el nivel de los 11.000 puntos y una semana después nos alegramos de que no haya llegado a perder los 10.000.
Porque, como de costumbre, una mala noticia en Italia ha sido una mala noticia para la periferia y menos mala para el Dax y CAC. Cosas del mercado que algún día llegaremos a comprender pero que de momento no somos capaces de explicar. En estos momentos las perspectivas alemanas son peores que las españolas y tal y como están las cosas con Rusia, aún peor. Y no digamos en el CAC… Pero ya es una costumbre ensañarse con el Ibex cada vez que un italiano estornuda. Esperemos que el italiano Draghi sea capaz de estornudar algo positivo mañana…
Al cierre, el Dax perdió un 0,65%, el FTSE un 0,69%, el CAC un 0,61% y el Ibex un 1,04%. Como referencia, el Mibtel italiano se dejó un 2,70%.


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