No es que me haya vuelto optimista de repente y sin más fundamentos. La subida de hoy ha sido de momento, solo eso, una subida. Es más, los niveles de cierre del Dax en los 9.200 puntos son viejos conocidos de quien sigue este índice, así que tenemos de nuevo que ser prudentes. Como casi siempre en este negocio.
El caso es que las Bolsas europeas tienen la curiosa costumbre de seguir a pies juntillas lo que diga y haga Wall Street y en la Bolsa americana se está generando esta misma tarde una señal de entrada ¡¡al alza!! detectada por el Oscilador McClellan:
Es una divergencia clásica del Oscilador McClellan que expliqué el pasado sábado en mi blog y que ha resultado una de las figuras más rentables de los últimos tiempos en el mercado. En cuanto la línea rellenada en rojo cruce al alza por el cero la señal se habrá completado y podría ocurrir que la corrección hubiera terminado. De hecho, estos indicadores aciertan mucho, pero que mucho.
El caso es que en el mercado europeo han olisqueado el arranque de los índices americanos y ya tenemos excusas suficientes para que no nos preocupemos. Ahora resulta que la tensión en Ucrania se ha rebajado por el permiso de Kiev a la entrada de una «expedición humanitaria» al este del país, a petición de Rusia.
Es un claro ejemplo de cómo cuando conviene se fabrica cualquier excusa y nos quedamos tan contentos. En cuanto a las excusas técnicas, los niveles de los 9.000 puntos y los 10.000 puntos en el Dax pueden haber jugado a favor de la reacción, pero ya saben ustedes lo poco que creo en estos niveles «psicológicos» sobre todo cuando se trata de ejercer como soportes…
No hay más explicación en realidad que aquella que tenemos delante de los ojos. El viernes Wall Street subió y subió mucho, lo que ha propiciado que esta vez sí pueda parecer una salida de las buenas. Y los que mandan en el mercado lo saben y leen perfectamente entre líneas, así que preparan la artillería.
Pero llegado a este punto tenemos una completa divergencia entre la actuación del Dax, el índice más afectado por todo lo que rodea a Ucrania, y la del Ibex. Pondremos los dos gráficos en barras de cinco minutos para observar cómo el Ibex no ha sido capaz de mantener el tipo:
El habitualmente alegre Ibex se encontró con un lastre no esperado: los bancos. No han levantado cabeza y han mostrado un comportamiento mucho menos dinámico que el resto del mercado. Cierto es que en el Dax al Deutsche Bank le ha pasado igual, pero no al Commerzbank, que últimamente va de bandazo en bandazo.
En definitiva, que ya sabemos lo que ocurre si en el Ibex no carburan siete de los 35 valores que lo componen y dos de ellos son, además, de los que más ponderan en el selectivo. Así tenemos subidas del 4% en algunos valores y el contrapunto de BBVA o Santander que no terminaron en pérdidas de auténtico milagro.
Al cierre, el Dax avanzó un 1,90%, el FTSE un 1,00%, el CAC un 1,20% y el Ibex un modesto (para como están las cosas) 0,88%.



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