El ‘matchmaking’ llega a España

22/08/2014

Lucía Martín. Se llama Alcanda Matchmaking, y busca parejas, siguiendo las estrategias del head-hunter. ¿Coste del servicio? 3.000 euros.

Veronica Alcanda (mirada baja)Páginas de dating y aplicaciones dedicadas al ligoteo hay miles, todos los sabemos. Será porque cada vez el número de singles es mayor y llegados a cierta edad, no nos dedicamos a ir de bares y discotecas en busca de ese amor ansiado. Sin embargo, servicios elitistas dedicados a encontrar la media naranja, para una relación duradera y no un encuentro de una noche, no había. Estaba la tradicional agencia matrimonial, negocio que languidece y que no sé si alguna vez consiguió emparejar a alguien y ahora llegan a España los matchmaker, que es una profesión muy famosa en los países anglosajones. ¿Qué hace un matchmaker? Simplemente utiliza las técnicas de un head-hunter aplicadas a la búsqueda de pareja. Alcanda Matchmaking es una pyme española que inició su actividad hace un año. Capitaneada por Verónica Alcanda, con una larga trayectoria profesional por ejemplo en los hoteles Room Mate, la compañía es una especie de Celestina del siglo XXI. A ella llegan clientes hartos de utilizar los canales habituales dedicados al ligue y que buscan alguien con quien compartir su vida: “Tengo más mujeres que hombres. Es curioso, porque en otros países, como USA, es el hombre quien contrata estos servicios y quien paga por ellos. Aquí pagan ambos”, comenta Alcanda.

Sus servicios comprenden una búsqueda activa de la media naranja a lo largo de seis meses, ampliables por otro seis. ¿Precio? 3.000 euros, con los que Alcanda ha querido diferenciarse de las clásicas empresas de dating mucho más económicas pero donde la búsqueda la hace el mismo usuario, con los resultados que pueden imaginarse.

No hay garantías, evidentemente, pero Alcanda se dedica a entrevistar a posibles candidatos/as hasta dar con aquello que cumple los parámetros establecidos por el cliente. ¿Qué tipo de clientela tiene? “De todo, gente entre los 38 y los 55 años y de profesiones liberales, Ceos, diplomáticos, aristócratas…”, añade. Cuando tiene lugar la primera cita, hay algunas normas a respetar: no hablar de dinero (puesto que la mayoría tiene mucho), no hablar de otras relaciones, no intercambiarse los teléfonos (es la propia Alcanda quien buscará en cada uno el feedback al día posterior), etc.

La empresa se fundó con fondos propios y tras un año de vida, tiene 12 clientes que le llegan mayoritariamente por el boca-oreja o por sus apariciones en prensa.

¿Próximos objetivos? Consolidar la empresa en su nicho de mercado (clientes con un alto nivel socio-cultural) en Madrid y Barcelona. “Esto en una primera fase, después me gustaría expandirme al resto de España”.

 

 

 

 

 

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