Lo que nos faltaba: tasas por el préstamo de libros en bibliotecas

18/08/2014

Maite Vázquez del Río.

Lo que nos faltaba. Lo de educarse en España cada vez se pone más cuesta arriba y leer va a ser casi de estraperlo. El Gobierno no solo eleva las matrículas y recorta ayudas y becas. Ahora, amparándose en una directiva comunitaria (de 2006 nada más y nada menos), y casi a traición (el pasado 1 de agosto salió publicado en el Boletín Oficial del Estado un real decreto del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte) se fija la obligación de pagar una tasa -en concepto de derechos de autor- por el préstamo de libros en bibliotecas.

Wert se está luciendo en esta legislatura. Ni siquiera nos lo ha dicho, ha ido a escondidas y se lo ha dado al BOE para que entrara en vigor al día siguiente, cuando la mayoría de los españoles pensábamos más en las vacaciones y habíamos bajado la guardia pensando que el Gobierno no iba a seguir con las puñaladas a nuestros diezmados bolsillos.

Pero no. Ahora las tasas van para las bibliotecas públicas. ¿Nos cobrarán por utilizarlas? El real decreto concreta que se cobrarán a estos establecimientos derechos de autor por el préstamo de libros, en función de las obras prestadas y el número de usuarios. Al ser públicas, digo yo, que nos lo trasladarán a los usuarios… porque si no, quién va a pagar esas tasas a las entidades que gestionan los derechos de autor, ¿Wert, el Ministerio de Educación…?

Incluso se explica el mecanismo para conocer qué tasa debe pagar cada bilblioteca: el número de obras sujetas a derechos de autor prestadas multiplicado por 0,004 euros el número de libros prestados. A ello se sumará el resultado de multimplicar 0,05 el número total de usuarios anuales del centro.

Pero la ley afecta a más establecimientos públicos vinculados a la cultura: museos, archivos, hemerotecas, fonotecas o filmotecas. Todos de titularidad pública y con carácter cultural, científico o educativo.

Los únicos que se salvarán serán los centros ubicados en municipios de menos de 5.000 habitantes y bibliotecas de instituciones docentes.

Los sueldos nos los bajan o congelan, pero si queremos aprender, investigar, estudiar o pasar el rato… nos va a dejar de salir gratis. Con el tiempo nos empezarán a cobrar por respirar, aunque sea aire contaminado.

 

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