Ya está montado el lío

18/02/2011

Miguel Larrañaga. 18-12-2011

Está visto que no ganamos para sustos y que el Ibex no le van a dejar en paz. Vuelven los rumores sobre la inminencia de un rescate a Portugal y eso se nota en el selectivo español a pesar de que la prima de riesgo española no sólo no repunta sino que baja.

Son los misterios de un mercado al que tampoco gustaron nada las declaraciones de Bini Smaghi, consejero el BCE, alertando de que la autoridad monetaria europea se puede ver obligada a subir los tipos de interés ante el aumento de las tensiones inflacionistas. Evidentemente, que suban algo los tipos no se va a notar demasiado en una Alemania que crece al 3%, pero en una España que no crece, me temo que puede ser otro jarro de agua fría.

Claro, que también puede ocurrir que la corrección del sector financiero pese demasiado al índice. Razones para el retroceso hay dos. La primera es muy evidente y está basada en las recientes subidas y la consiguiente realización de beneficios. No obstante, no creo en ello, sino más bien en la segunda. Resulta que la ventanilla urgente del BCE está que arde. Los bancos (hablo en general porque el BCE no ofrece datos particulares) han pedido en los dos últimos días la mayor cantidad de dinero a un día desde hace nueve meses. Hoy han sido más de 16.000 millones, cuando la media últimamente rondaba los 700 millones.

¿Qué supone esto? En realidad puede no suponer nada, pero también puede ser la advertencia de que hay un banco (o más de uno) en dificultades para hacer frente a sus compromisos inmediatos.  Cuentan en los mentideros financieros que la explicación es mucho más simple y que, efectivamente, hay un banco que necesita dinero urgente, pero no por problemas reales, sino porque se equivocó en la subasta semanal y pidió mucho menos de lo que necesitaba. Si es cierta esta explicación, la próxima semana debería bajar de golpe la apelación a la ventanilla urgente del BCE, pero mientras tanto los inversores repliegan velas en el sector financiero por si pudiéramos estar en el preludio de algo.

Y yo me pregunto una cosa fundamental. ¿Nadie se ha percatado que la apelación excepcional al BCE y su mantenimiento significa que el interbancario no se ha normalizado? Desde el estallido del “subprime” el mercado interbancario no funciona a satisfacción y lo que debería haber contribuido a su normalización (los test de estrés) resultaron tan amañados por parte alemana que nadie se fía de nadie. Claro que como eran los alemanes, pues cualquiera dice algo…

En fin, que las cosas están así de raritas y que ya nos han vuelto a montar el lío, momento aprovechado por el Dax para volver a hacer la del pulpo al resto de índices y darse la vuelta de forma sorpresiva a media sesión gritando aquello de “a ver si me coges”. El CAC salió a rebufo, pero le cuesta una enormidad seguir el ritmo. El Ibex, en un primer momento ni lo intentó, al igual que el FTSE británico, y sólo cuando Wall Street se definió y decidió que al menos no bajaría (hay que ver lo que les costó salir del atolladero a los índices americanos en la apertura) tanto el selectivo español como el índice londinense se decidieron a esprintar. Ambos llegaron tarde, el Footsie por poco y el Ibex por algo más, pero sirvió para moderar lo que era una «jornada desastre». Está visto que nuestro selectivo se ha empeñado en demostrar personalidad en los últimos tiempos y hoy ha tocado el lado malo. A ver si la semana que viene saca el bueno.

Al cierre, el Dax avanzó un 0,29%, el CAC parisino un 0,12% y el FTSE bajó un 0,07%. Las pérdidas del Ibex se situaron finalmente en el 0,40%, salvando la barrera de los 11.000 puntos que durante mucho tiempo estuvo en serio peligro.

¿Te ha parecido interesante?

(+10 puntos, 10 votos)

Cargando…

Aviso Legal
Esta es la opinión de los internautas, no de diarioabierto.es
No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.
Su direcciónn de e-mail no será publicada ni usada con fines publicitarios.