Contábamos ayer que los valores de baja capitalización de Wall Street habían hecho un amago que resultó alcista muy efectivo en el pasado mes de agosto y que si los grandes se decidían a seguirlo, volveríamos a las subidas. Y pintamos un gráfico del que nos hemos servido para continuarlo hoy:
Faltaba que el S&P rompiera al alza por la línea superior para considerar que las alzas iban a presidir la operativa, pero resultó que el índice se ha salido del espacio delimitado entre las líneas justo por el lado opuesto, asegurando en un primer vistazo la continuidad de las caídas en el corto plazo.
Y el Russell 2000, el índice que agrupa a los pequeñitos, «dimitió» de su intento por marcar el camino y retrocedió prácticamente todo lo ganado en la víspera. ¿Se va a conformar? Yo creo que no y mientras no pierda con alguna claridad los 1.155 puntos, los alcistas tienen un clavo ardiendo al que agarrarse. Eso sí, como lo pierda, veremos al S&P 500 en los 1.970 puntos a no mucho tardar e incluso algo más abajo, den el entorno de los 1.960.
De momento, los últimos compases de la sesión en el Dow Jones alimentan la esperanza de los alcistas de que los valores grandes pueden estar dispuestos a presentar batalla, pero ya sabemos que la semana que viene tenemos Fed y lo hipersensible que se encuentran el mercado con todo lo que rodea a las especulaciones en torno a la fecha en la que pueden empezar a elevarse los tipos de interés.
Con lo que todos cuentan es con dos palabras: «considerable time«. Todo lo que no incluya estas dos palabras será anotado como una intención no declarada pero firme de anticipar la subida de los tipos de interés y no mantener la idea de esperar al menos hasta la primavera del año que viene.
Los más optimistas hablan incluso del verano, pero en el fondo todos reconocen que no es posible mantener indefinidamente los tipos en las cercanías del cero por ciento y más cuando la economía americana parece haber salido del bache del primer trimestre.
Así están las cosas. Una vez más, hay que esperar a la semana que viene si queremos aclarar un poco el panorama, pero seguro que entonces pasará otra cosa que no nos permitirá ver más allá de nuestras propias narices… Seguramente por eso es tan apasionante esto de la Bolsa.
Al cierre, el Dow Jones perdió un 0,36%, el S&P 500 un 0,60% y el Nasdaq Composite un 0,53%. Los grandes dijeron que hay que bajar más, pero aún cabe alguna posibilidad de que se echen atrás si los más grandes, los del Dow, se deciden a ponerse a ello. Siempre con permiso de la Fed, claro.

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