Empecemos por el principio y ese comienzo es que el mercado ha dado por descontada una victoria del no en el referéndum escocés, lo que equivale a que Escocia seguiría formando parte del Reino Unido y, por ende, de la Unión Europea.
Mañana sabremos con mayor claridad si las expectativas del mercado eran simples deseos o tenían alguna base real, pero ha quedado claro que los que controlan el cotarro en los mercados europeos prefieren que el whisky no pague aranceles y que el petróleo del Mar del Norte no cambie de administradores en la parte británica. En lo del whisky, completamente de acuerdo; en lo del petróleo ya habría más matices.
Pero mucho me temo que la historia del referéndum escocés, otra vez más, no es la causa real de lo que ha ocurrido hoy en los parqués europeos. Más bien, me inclino a pensar que ha habido una nueva ración de «cuanto peor, mejor» que ha venido directamente derivada del fiasco de la colocación de los TLTRO por parte del Banco Central Europeo.
Estas colocaciones son el instrumento por el que el BCE quiere inyectar liquidez al sistema. El mecanismo es algo complejo pero en el fondo está basado en dar dinero a cambio de algún colateral (papel en manos del banco) que no tenga fácil salida. Estas entregas estarán condicionadas a que el BCE haga un seguimiento del «rastro» del dinero, midiendo la cantidad que, efectivamente, llega a la economía real en forma de crédito.
Pues bien, los expertos más optimistas hablaban de que los bancos de la Eurozona solicitarían unos 300.000 millones al BCE, los más realistas situaban la cifra en los 100.000 millones y ambos se quedaron muy largos. Finalmente, el BCE ha inyectado sólo 86.000 millones,un auténtico fiasco que puede tener varios motivos.
- El primero, que los bancos prefieran familiarizarse primero con el sistema antes de «entrar a saco». Poco probable, ya que está diseñado de una forma que todos conocen ya que es muy semejante a cómo han funcionado estas cosas en Estados Unidos y Gran Bretaña en los últimos años, pero es una posibilidad.
- El segundo, que los bancos europeos no estén por la labor de «colaborar» con el BCE en regar el sistema de dinero barato, no tanto por no querer el dinero como por no tener que rendir demasiadas cuentas. En los próximos días sabremos si ha habido ausencias significativas de bancos en la colocación.
- El tercero, que la baja demanda se deba a que la banca de la Eurozona no considera que exista demanda solvente para mayores cantidades de dinero y que prevea que las cosas no van a ir precisamente a mejor en lo que a solvencia se refiere en los próximos meses.
- Y cuarto, que los bancos prefieran abstenerse de florituras hasta conocer los resultados de los test de estrés, dado que un mal resultado puede hacer que una entidad tenga que cambiar por completo su estrategia de corto y medio plazo.
¿Qué ha pensado el mercado? Que la verdad se encuentra en un mix entre la segunda y la tercera posibilidad y que el BCE va a tener que meter artillería un poco más pesada si quiere reactivar la economía, porque por la correa de transmisión bancos-crédito parece que lo va a tener difícil.
Y ahí llega la consabida ración de «cuanto peor, mejor». Con los datos macro mostrando aguas por casi todas las economías y los bancos mostrando poca colaboración para que el BCE ejecute una política de estímulos, muchos apuestan porque estamos ante el germen de más intervención, más estímulo y más ayuda, con permiso de Ángela Merkel.
Lo vemos en un gráfico del Dax en barras de cinco minutos:
La mejora del ambiente, posiblemente por la idea de que Escocia no se segregará de Gran Bretaña ha sido una realidad desde el minuto uno de la sesión, pero el subidón se ha producido tras la colocación de los TLTRO. Sl final, un arranque positivo en Wall Street ha hecho el resto.
Al cierre, el Dax avanzó un 1,41%, el FTSE un 0,57%, el CAC un 0,75% y el Ibex un 0,77%.

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